Trastorno de la Conducta Alimentaria en Niños (Inapetencia)

ACTA REUNIÓN DE EQUIPO

MEDICINA FAMILIAR

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN NIÑOS

(INAPETENCIA)

Fecha: Febrero 26 de 2009

Expositor: Dr. Fernando Hernández Ruiz  (Residente de tercer año de Medicina Familiar)

Encargado del acta: Dr. Fernando Hernández Ruiz  (Residente de tercer año de Medicina Familiar)

Docente encargado: Dra. Luz Helena Alba. (Profesor instructor Residencia Medicina Familiar) Pontificia Universidad Javeriana.

Revisión: Nelci Astrid Becerra Martínez (Médico Familiar Hospital Universitario San Ignacio).

JUSTIFICACIÓN

La queja de los padres con respecto a lo poco que comen sus hijos es un tema frecuente con el que se enfrenta el médico en su práctica diaria. Bernard Brusset nos menciona que un tercio de las consultas de pediatría son debidas al rechazo alimentario por parte del niño1, mientras que Levin afirma que entre 33% y 50% de las madres consultan por este motivo2. Illingworth precisa que de todos los problemas del comportamiento, la anorexia es el más común3.

Es un reto para el médico de atención primaria explorar y evaluar  las conductas de alimentación en los niños, inmerso dentro de su propio contexto socio familiar, con el fin de detectar oportunamente aquellas situaciones de riesgo para la adopción de conductas de alimentación inadecuadas que pueden desembocar en trastornos de gran complejidad.

El grupo de Medicina Familiar de la Pontificia Universidad Javeriana, realiza una revisión del tema con el fin de generar pautas en la exploración de los diferentes trastornos de la alimentación de los niños en especial la inapetencia o anorexia fisiológica, para dar herramientas a los médicos de atención primaria en la aproximación al diagnostico y manejo de esta entidad  y elementos claros en la realizacion de consejería a los padres o cuidadores.

La inapetencia infantil es uno de los motivos que más preocupan a los padres. En la mayoría de los casos no es sinónimo de enfermedad y la situación revierte fácilmente. La prevalencia de esta queja cambia con la edad, encontrando prevalencias del 25 al 40% en lactantes y niños pequeños4,5, comparado con un 10 a 25% en preescolares4,5 y un 10% en escolares4,5. La tasa global de trastornos en el comportamiento de la alimentación es del 3 al 10%3,4,5. Por otra parte, es importante recalcar que el alimento es el contacto del lactante con el medio y con el tiempo  se convierte en la manera de comunicación y cualquier alteración genera en padres y cuidadores ansiedad6.

DESARROLLO DEL TEMA

En el trastorno de la conducta alimentaria en los niños, no solo encontramos la inapetencia como la única alteración. A continuación se definen los diferentes subtipos de alteraciones en la conducta alimentaria en los niños, que se encuentra en la revisión del DSM IV como desorden de la alimentación de lactantes y niños, pica y desorden de rumiacion7;

CRITERIOS DSM IV PARA TRASTORNOS DE LA ALIMENTACION LACTANTES Y NIÑOS7

  1. alteración en el patrón de alimentación o ausencia del mismo con repercusión en la perdida de peso durante por lo menos un mes.
  2. La alteración no se asocia con daño orgánico en el aparato gastrointestinal.
  3. La alteración no se asocia con otro trastorno psiquiátrico o neurológico
  4. Edad de inicio antes de los 6 años.

PICA

La pica se define como la ingesta persistente de sustancias no nutritivas durante un período mayor de un mes. Se trata aquí de una ingesta inapropiada para el desarrollo del niño que además no hace parte de la cultura a la que éste pertenece. En la práctica, pica se define según la sustancia que se ingiere: piedras (litofagia), pelo (tricofagia), heces (coprofagia), tierra o greda (geofagia) o plomo (plumbofagia). Se ha encontrado que las intoxicaciones en estos niños se asocian a psicopatología materna que genera deprivación afectiva8. No es usualmente diagnosticado antes de los 24 meses, Se han sugerido múltiples formas de intervenir en pica, como el control del ambiente familiar y una buena evaluación para excluir retraso mental, ya que en este grupo se presenta con mayor frecuencia8,9,10. También se asocia con  autismo, esquizofrenia infantil, trastorno del desarrollo, incluyendo discapacidad de aprendizaje. Factores de riesgo para padecer pica son: pobreza, abandono y en particular se ha observado en niños con deficiencias nutricionales como de hierro (geofagia) debido a enfermedad celiaca. Dentro de las consecuencias de la pica incluyen intoxicación con plomo, envenenamiento, infestación parasitaria, obstrucción intestinal, también puede estar asociado a trastornos del sueño en la infancia como sonambulismo, terror nocturno etc9,10.

RUMIACION:

La rumiación se define como la remasticación y la regurgitación repetida de comida en ausencia de otra enfermedad digestiva durante un período mayor de un mes después de haber adquirido un hábito alimenticio normal9. Algunos niños con retraso mental se habitúan a regurgitar y a remasticar su alimentación. Este proceso es psicofisiológico y se debe diferenciar del proceso de rumiación que se da en pacientes sin retraso mental11. Todo parece indicar que se suman tres factores en la comprensión de este síndrome: la dificultad del individuo en reconocer su estado de saciedad, la propensión a regurgitar comida y la satisfacción adquirida como consecuencia de la regurgitación. De ahí la importancia de evaluar si se asocian a este fenómeno factores de retraso en el desarrollo, irritabilidad y ganancia secundaria.

El comienzo del síndrome es, por lo general, en el primer año de vida, lo que permite mirar cómo son las experiencias de apego y de control entre la madre y el niño11,12,13. Otra presentación en esta misma época de la vida es la de la rumiacion autoestimulante, que deja entrever el desarrollo de un hábito inadecuado por parte del niño. La intervención es más exitosa cuando se usan mecanismos conductuales de feedback o reforzamientos positivos y negativos, que van a suprimir la conducta12, 13. Cuando se han hecho intentos de manejar exclusivamente factores orgánicos, la rumiacion tiende a la recaída, ya que no se cuidan los factores culturales que la generan y la mantienen. La rumiacion puede estar asociado con episodios de vomito y perdida de peso, las complicaciones incluyen desnutrición, daños dentales, halitosis, alteraciones hidroelectrolítico, se  ha relacionado además con malnutrición y neumonía aspirativa12,13. La incidencia de la rumiacion se incrementa en niños institucionalizados, debido alteración del apego13.

Otras alteraciones de la conducta de la alimentación son:

REFLUJO GASTROESOFAGICO

Aunque el reflujo gastroesofagico se presenta en su gran mayoría como consecuencia de factores orgánicos, el síndrome genera gran ansiedad en el grupo familiar, ya que altera los procesos de alimentación y de sueño. La dispepsia, el vómito, el dolor torácico, la hematemesis, el ahogo, el estridor, la disfonía son angustiantes para el niño y para los padres 14 Para lograr una adecuada adherencia de los padres a los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos es necesaria una intervención matizada por la paciencia y la disponibilidad del médico14. El tratamiento de este trastorno lleva a cambios en el estilo de vida para el niño y para los padres, en el sentido de que frecuentemente tienen que utilizarse grandes cantidades de medicación y posiciones incómodas de reposo en el día y en la noche que ponen en evidencia el trastorno15. Además del reflujo gastroesofagico, algunos autores hacen referencia de la disfagia funcional para describir la dificultad para la deglución asociado con el temor de asfixia, se puede encontrar como síntomas aislado de aparición agudo después de traumatismos o asociado a otros trastornos como el reflujo gastroesofagico15.

FALLA EN EL DESARROLLO PONDO ESTATURAL

Conocido en inglés como “failure to thrive”16, la falla en el desarrollo pondo-estatural es una de las complicaciones nutricionales mayores en que el niño presenta una ganancia de peso insuficiente como consecuencia de una ingesta calórica inadecuada o restringida. Ocasionalmente se asocia al reflujo gastroesofágico, en el cual los padres, con el propósito de evitar el vómito, restringen los períodos y las cantidades de la alimentación17. La terapia requiere una guía que permita intervenir en la situación y que busque un control de la ingesta y de las calorías que puede llevar a una hospitalización breve. Es necesario un período de seguimiento prolongado para asegurar la ganancia de peso y evitar la cronificación del síndrome.

DOLOR ABDOMINAL RECURRENTE

El dolor abdominal recurrente (DAR), frecuentemente diagnosticado en psiquiatría infantil de enlace, se define como tres episodios de dolor incapacitante en un período no menor de tres meses. Este trastorno es más frecuente en niñas que en varones, y se asocia a estrés en el colegio o en el hogar18.

La característica del DAR de ser un trastorno con expresión psicológica se basa en la falta de hallazgos orgánicos para explicar una enfermedad digestiva. Los ataques de dolor pueden estar separados por semanas o meses, pero cuando se presentan en consulta, en el servicio de emergencias del hospital, la mayor parte de las veces requieren hospitalización para su estudio. En la clínica del examen mental se pueden hallar concomitantemente dificultades de sueño, dificultades escolares y alteraciones en el apetito. El DAR es parte de la reacción emocional del niño y refleja patrones de disfunción familiar que generan preocupación exagerada. Es frecuente encontrar disfunción marital, ausencia de los padres y conflictos en el proceso de individuación en estos grupos familiares18. La teoría del aprendizaje, además, sugiere que si estos patrones tienen éxito, el dolor abdominal recurrente no desaparecerá. Por lo anterior, se interviene psicoterapéuticamente en el niño y en los padres. En ocasiones se requiere una terapia familiar que deshaga mitos y secretos, que son los que centralmente están generando la disfunción familiar y provocando el DAR en el niño.

INAPETENCIA (ANOREXIA INFANTIL, ANOREXIA FISIOLOGICA)

No hay unanimidad de criterios en la utilización de los diferentes términos relacionados con el tema de la poca ingesta de alimentos por parte del niño.

Algunos autores, sin embargo, establecen diferencias entre inapetencia y anorexia, teniendo en cuenta el diferente significado de los términos apetito y hambre. Cuando hablamos de apetito nos referimos a un elemento adquirido, dependiente de experiencias exógenas, placentero y sin manifestaciones físicas, mientras que el hambre es un impulso innato que produce desagrado y se acompaña de algunas manifestaciones físicas3,4,19.

Además, a veces la inapetencia es fisiológica, es decir, que el organismo disminuye sus necesidades. En este punto es importante aclarar que no se trata de que el niño pierda el apetito a medida que crece, sino que el ritmo de crecimiento es menor. La mayor parte de los niños que rechazan comer tienen un apetito apropiado para su edad y su ritmo de crecimiento3,19,20. A pesar de que la ingesta de alimentos varía de un día a otro y puede parecer que ellos no comen durante largos periodos de tiempo, su crecimiento y desarrollo es normal. A esta edad, los niños necesitan menos calorías, ya que su crecimiento corporal es más lento, pero la preocupación de la familia puede dar lugar a actitudes de alimentación inapropiadas o a medidas disciplinarias que pueden agravar el rechazo por el alimento por parte de los niños. Con frecuencia, la razón por la cual los padres fuerzan a comer a sus hijos es porque ellos desconocen la disminución fisiológica del apetito que se da entre los dos y los cinco años. Durante estas edades, la mayor parte de los niños ganan entre 1-2 kilos por año. Este ritmo de crecimiento es solo el 20-30 % de la que tienen durante su primer año de vida. Como consecuencia, y de manera espontánea, a esta edad los niños tienen menores requerimientos nutricionales y menor apetito19,20,21.

A estas edades, los niños están más interesados por el mundo que los rodea que por los alimentos. Al forzarles a comer un determinado alimento se puede conseguir que los rehúse todos, y puede quedar condicionado a rechazar la comida, ya que para él, el acto de comer se concierte en algo incómodo y poco placentero21.

Siempre se debe explorar cualquier causa orgánica y el contesto medioambiental del niño y buscar la causa de la inapetencia, se sugiere la siguiente clasificación para la inapetencia: 2,3

1. Errores de apreciación de los padres sobre las necesidades reales e individuales del niño.

2. Niños que comen suficiente pero no lo más adecuado, ni en los momentos oportunos.

3. Niños que comen mal por enfermedad orgánica subyacente.

4. Niños que comen mal por problemas afectivos.

5. Anorexia psicógena, como trastorno de conducta que ha surgido en respuesta a un inadecuado manejo de la alimentación, especialmente cuando se utilizan el castigo y la fuerza por un tiempo prolongado.

6. Inapetencia fisiológica. Esta podría ubicarse en el numeral 1, pero vale la pena destacarla por su gran frecuencia y larga duración.

CRITERIOS DIAGNOSTICO DE LA ANOREXIA INFANTIL (Chattor, 1998)22

1.- Comienzo entre los 6 meses y 3 años (pico entre los 9-18 meses)

2.- Rechazo a los alimentos al menos durante 1 mes

3.- Malnutrición aguda y/o crónica.

4.- Preocupación paterna y ansiedad ante el rechazo de alimentos

en el niño.

5.- relaciones conflictivas padres-niño durante la comida

Descartada organicidad o experiencias traumáticas de la orofaringe

CLASIFICACION DE LOS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACION10

Anormalidades estructurales

  1. Anormalidades en la nasofaringe: atresia de coanas, labio y paladar hendido, secuencia Pierre- Robín, macroglosia, anquiloglasia
  2. Anormalidades en la laringe y tráquea: fisura laríngea, quiste laríngeo estenosis subglótica, laringotraqueomalacia.
  3. Anormalidades del esófago: fístula traqueoesofágica, atresia o estenosis congénita de esófago, estenosis esofágica, anillos vasculares.

Alteraciones en el neurodesarrollo

1. Parálisis cerebral.

2. Malformación de Arnold-Chiari.

3. Mielomeningocele.

4. Distonías familiares.

5. Miopatías y distrofias musculares.

6. Síndrome de Möebius.

7. Distrofia miotónica congénita.

8. Miastenia gravis.

9. Distrofias oculofaríngeas.

Desordenes del comportamiento alimentario

1. Desorden del estado alimentario (0 a 2 meses).

2. Desorden de reciprocidad alimentaria (2 a 6 meses).

3. Anorexia infantil (6 meses a 3 años).

4. Aversiones sensoriales al alimento.

5. Desorden de alimentación asociado a estados patológicos.

6. Desorden de alimentación después de traumatismos.

EVALUACION DE LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACION

HISTORIA CLINICA

Anamnesis: Se deben considerar cinco elementos dominantes al momento de evaluar los desórdenes de alimentación 2,3,10:

• ¿Cómo se manifiesta el problema?

• ¿El niño está enfermo?

• ¿Se han afectado el peso y el desarrollo del niño?

• ¿Cuál es el clima emocional durante las comidas del niño?

• ¿Hay grandes factores de tensión en la familia?

El historial médico debe incluir historia prenatal y perinatal, antecedentes familiares de atopía o problemas de alimentación, enfermedades y hospitalizaciones anteriores, y manipulación alrededor de la orofaringe, tal como alimentación por sonda. Deben ser registrados la cronología de los problemas de alimentación, la dieta desde el nacimiento, los cambios de fórmulas, la introducción de sólidos, la dieta actual, las texturas, la vía y el tiempo de la alimentación. Debe documentarse las aversiones, la cantidad de comida, las rutinas asociadas, las estrategias usadas, el ambiente y el comportamiento al momento de ser alimentado23.

Deben sospecharse anormalidades anatómicas cuando los niños tienen problemas al deglutir. Una historia de neumonía recurrente debe alertar a los médicos sobre aspiración crónica (70 a 94% de episodios de aspiración son “silentes”)24. El estridor relacionado con la alimentación podría ser debido a las anormalidades en la glotis o región subglótica. La coordinación de inspiración–deglución-espiración puede afectarse por la atresia de coanas. El vómito, la diarrea, el estreñimiento, y el dolor abdominal deben alertar a los médicos de la posibilidad del reflujo gastroesofagico (RGE), reacción adversa a los alimentos (alergia alimentaria, intolerancia), debido a que algunos síntomas son similares para ambas. Finalmente, los médicos deben explorar la tensión social, la dinámica familiar y problemas emocionales15,23,24.

EXAMEN FÍSICO

El examen físico debe comenzar con las medidas antropométricas, incluyendo el perímetro cefálico. La curva del crecimiento se debe documentar desde el nacimiento Deben buscarse anormalidades craneofaciales, signos de enfermedad sistémica y atopía. Es obligatorio un examen neurológico completo, al igual que la evaluación del desarrollo psicomotor10.

EXÁMENES AUXILILARES

No se indica ninguna investigación de laboratorio para los lactantes con examen físico normal, con curvas normales del crecimiento y resultados normales de desarrollo psicomotor. Solo si se encuentra alguna alteración en el examen físico se harán los exámenes correspondientes a los hallazgos pero no se recomienda laboratorios de rutina10.

MANEJO DE LOS DESÓRDENES DE LA ALIMENTACIÓN

Cuando los lactantes están creciendo y desarrollándose normalmente, los médicos deben tranquilizar a los padres y explicar que no son necesarios exámenes de laboratorio en ese momento. En casos de dolor abdominal y vómitos ocasionales puede intentarse una prueba dietética: las madres que están dando de lactar deben tener una dieta libre de alimentos alergénicos, tales como productos lácteos, huevos, nueces, pescado, soya, trigo, en caso de recibir formulas éstas deben ser hipoalergénicas; lo que podría reducir los síntomas, principalmente en lactantes con antecedentes familiares positivos de atopía. Si la ganancia ponderal de un niño se compromete, se debe incrementar el aporte calórico. La leche humana y fórmula se pueden fortificar con carbohidratos en polvo o grasas25.

Los problemas médicos coexistentes deben ser tratados. El buen manejo médico no siempre alivia problemas de alimentación. Por ejemplo, los niños pequeños con fibrosis quística tienen a menudo un patrón de alimentación lento, dificultad para masticar, prefiriendo líquidos, rechazando sólidos e introducción de nuevos alimentos26.

El uso de suplementos de zinc o de Ciproheptadina como estimulantes del apetito, no se recomienda su uso de manera rutinario.27,28,29.

INTERVENCIONES EN EL COMPORTAMIENTO

Los padres deben saber primero las reglas básicas de la alimentación que se aplican a todo niño; deben controlar cuándo y dónde se alimentan los niños. Los niños deben controlar cuánto comen para así aprender la regulación interna del comer de acuerdo con sus señales fisiológicas de hambre y de plenitud30. La prevención de las aversiones sensoriales del alimento comienza  con la introducción sucesiva de ellos al inicio de la alimentación complementaria. Las reglas de alimentación para los niños pueden ser21,28,31:

1. Programación

• Promedio de tiempo regulares; solamente los bocados previstos.

• Promedio de tiempo no más de 30 minutos.

• No ofrecer nada entre comidas excepto el agua

2. Ambiente

• Atmósfera neutral (no forzarlo a alimentarse).

• No jugar durante la hora de alimentación.

• No dar alimento como recompensa.

3. Procedimientos

• Porciones pequeñas.

• Sólidos primero, líquidos después.

• Que se alimente el mismo en lo posible.

• Retirar el alimento después de 15 min. Si el niño juega sin comer.

• Terminar la comida si el niño lanza el alimento con mal humor.

• Limpiar la boca del niño solo si se termina la comida.

Los alimentos nuevos se deben introducir solos y no durante enfermedades, tales como resfríos y diarrea; los padres deben perseverar y elaborar estrategias flexibles para presentar el nuevo alimento hasta que los niños comiencen a aceptarlo. Los niños aceptan más fácilmente un alimento nuevo si ven que sus padres lo comen. El retener el alimento favorito para conseguir que los niños coman el alimento “rechazado” parece tener un efecto negativo. El tratamiento de las aversiones alimentarias se basa en reforzar positivamente el comportamiento y disminuir el comportamiento mal adaptativo por extinción32.

Los problemas de alimentación asociados a condiciones médicas concomitantes pueden resultar de una interacción entre la disfunción motora oral intrínseca, la hipersensibilidad oral, la odinofagia y el comportamiento aversivo aprendido. Se debe enseñar a los padres habilidades para el manejo de estos problemas, tales como fijar límites de tiempo para las comidas, no haciendo caso al comportamiento “no como”, el uso de estrategias (elogio activo- positivo) para motivar a niños para que el momento de la alimentación sea agradable33.

CONCLUSIONES

El grupo de Medicina Familiar de la Pontificia Universidad Javeriana después de revisar la evidencia disponible concluye que los problemas de alimentación de los lactantes y de los niños pequeños tienen a menudo causas multifactoriales y un componente del comportamiento sustancial, y se debe evaluar no solo a los niños  sino a todo su entorno ya que muchas veces los comportamientos de la alimentación se presentan como una respuesta a la dinámica familiar y a otros factores culturales, sociales y económicos. Es importante que el médico de atención primaria tenga herramientas útiles (carta de mantenimiento de recién nacidos, lactantes y preescolares) en la evaluación integral de lactantes y niños y el mejor escenario es los controles de niño sano, donde conjuntamente con padres o cuidadores se resolverán todas las inquietudes referentes al comportamiento alimentario de los niños.

Durante los controles de niño sano, los médicos de atención primaria están en una posición privilegiada para detectar problemas de inicio temprano, para hacer diagnóstico diferencial, elaborar guías anticipatorias, dar consejos prácticos a los padres en lo referente a reglas al momento de la alimentación y aumento del aporte calórico si es necesario y para iniciar acercamientos terapéuticos. A demás se debe contar con un grupo interdisciplinario para el manejo de entidades anteriormente descritas.

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One Comment en “Trastorno de la Conducta Alimentaria en Niños (Inapetencia)”

  1. mileni Says:

    Mi nombre es mileni y tengo una nina de 3 anos, ella desde que cumplio 2 anos es inapetente, come muy poco, ni tan siquiera le gusta la leche, solo jugos y alguna chucheria, hace aproximadamente 20 dias le dio una fuerte gripe acompanada de infeccion en la garganta y fiebre, desde entonces lo que toma es liquido y muy poco, no quiere comer solidos, hace rechazo a todo tipo de comidas, ademas cuando come algo solido(MUY POQUITO) y empieza a toser, lo vomita todo. Ya no se que hacer, la llevo frecuentemente a su pediatra y sigue igual.Si algun profesional capacitado puede explicarme sobre mi caso, lo agradeceria, estoy desesperada.


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