Omega 3 y enfermedad cardiovascular

Acta Reunión de Equipo

Reunión de Equipo de Medicina Familiar

Pontificia Universidad Javeriana

OMEGA 3 Y ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Fecha: Marzo 30 de 2007

Expositor: Dr. Jairo Hernán González, Residente de Medicina Familiar I año.

Encargado del Acta: Dra. Gigliola Ortiz, Residente de Medicina Familiar I año.

Docente encargado: Dr. Ricardo Alvarado Bestene

JUSTIFICACIÓN

La utilización de los ácidos grasos Omega 3, ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran en alta proporción en los tejidos de ciertos pescados y en algunas fuentes vegetales, se ha venido incrementado en la actualidad debido a las múltiples propiedades que se le han atribuido a su consumo, propiedades relacionadas principalmente con la prevención o tratamiento de la enfermedad cardiovascular, (reducción de triglicéridos, de riesgo de muerte, de infartos cardiacos y de ritmos cardiacos anormales en personas con enfermedad cardiovascular conocida, reducción de acumulación de placas ateroscleróticas y disminución de la presión sanguínea entre otras). La prevalencia de muerte por enfermedades cardiovasculares en nuestro país (primera causa de mortalidad) y la frecuente consulta, en nuestra practica clínica, sobre la veracidad de las propiedades del Omega 3 y los beneficios que aporta su consumo, nos llevo a realizar una revisión de la evidencia científica disponible para poder establecer la pertinencia de recomendar o no su utilización.

DESARROLLO DEL TEMA

Los Omega 3 son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, denominados junto con los ácidos grasos Omega 6, esenciales, debido a que el organismo no puede producirlos por si solos sino que debe obtenerlos de otros alimentos. Son precursores de las prostaglandinas, los tromboxanos y los leucotrienos. Cumplen posibles funciones antiinflamatorias, antitrombóticas, antiarrítmicas, antiateroscleróticas, mejoramiento de la función endotelial, disminución de la presión sanguínea y disminución de las concentraciones de triglicéridos.

Las fuentes dietéticas de los ácidos grasos Omega 3 incluyen el aceite de pescado y ciertos aceites vegetales. El aceite de pescado contiene tanto el ácido eicosapentanóico (EPA) como el ácido docosahexanóico (DHA), mientras que algunas nueces (del Nogal Inglesas) y ciertos aceites vegetales (canola, soya, linaza, semilla de lino, olivas) contienen el ácido alfa-linoléico (ALA).

Los beneficios del pescado se han constatado a lo largo de la historia y un ejemplo muy importante ha sido la paradoja esquimal, que muestra la baja tasa de enfermedad cardiovascular entre uno de los grandes pueblos consumidores de pescado (los Inuit), encontrando en esta población una tasa de muerte por enfermedades isquémicas del corazón de solamente 3.5% en mayores de 60 años. Estos hallazgos iniciaron las investigaciones acerca de las propiedades del Omega 3.

REVISIÓN DE LA EVIDENCIA DISPONIBLE

*ESTUDIO EN ESQUIMALES

En 1976 se examinaron en 170 esquimales la concentración de lípidos séricos encontrando bajos niveles de colesterol, triglicéridos y lipoproteínas de baja y muy baja densidad y aumento del nivel de HDL. Estudiando los patrones de alimentación se halló una diferencia significativa en el consumo de ácidos grasos omega 3 y además los ácidos grasos poliinsaturados pertenecientes a la familia n- 6 fueron reemplazados por aquellos pertenecientes a la familia n-3.

*DART: Estudio de Dieta y Reinfarto. The Diet and Reinfarction Trial

Se incluyeron 2033 hombres quienes se habían recuperado de infarto de miocardio reciente fueron aleatorizados y designados para recibir consejería en una de 4 categorías: Reducción de ingesta de grasas saturadas. Incremento del consumo de pescado. Incremento del consumo de fibra y un grupo que no recibió consejería.

En este estudio se encontró que quienes incrementaron el consumo de pescado, presentoaron una reducción del 29% de la mortalidad en el curso de los dos años siguientes (p<0.05), y concluyeron que una modesta ingesta de pescado (2-3 porciones semanales que proporcionen 500-800 mg de Omega 3) puede reducir la mortalidad en hombres con antecedente de infarto agudo de miocardio.

*Estudio GISSI- Prevenzione: Grupo Italiano para el Studio Della Sopravivenza nell´Infarto Miocardico Prevenzione.

Estudio multicéntrico, aleatorizado, abierto, en el que se realizó un seguimiento a 11.324 pacientes sobrevivientes de infarto de miocardio (de mas de 3 meses) durante 3.5 años (octubre 1993-septiembre 1995). La administración de aceite de pescado en el grupo de seguimiento se realizó de manera concomitante con tratamiento farmacológico antihipertensivo e hipolipemiante.

Resultados:

  • 15% de reducción del RR de mortalidad total, IM no fatal y ECV después de 3 a 5 años (p=0.023).
  • 21% de reducción del RR de mortalidad a los 3 meses de iniciado el tratamiento (disminución del 45% de las muertes súbitas).

Conclusión: La magnitud del beneficio de Omega 3 para prevenir la muerte súbita de origen cardiaco incrementó proporcionalmente con el progresivo deterioro de la función ventricular izquierda, por lo tanto, la terapia con ácidos grasos Omega 3 puede ser particularmente útil para disminuir la frecuencia de eventos arritmogénicos, en pacientes con disminución de la fracción de eyección después de un infarto de miocardio.

Existe una limitación de este estudio: son habitantes que consumen dieta mediterránea como patrón de alimentación.

*ESTUDIO NILSEN

No fue hallado ningún beneficio con el uso de altas dosis de omega 3, a pesar del efecto favorable en los lípidos séricos. Los participantes residían en un área costera y todos los pacientes acostumbraban a consumir dietas ricas en pescado y alimentos de mar.

*ESTUDIO SCIMO

Encontraron una pérdida del diámetro luminal vascular menor en el grupo consumidor de aceite de pescado (P= 0.1), con reducción de eventos cardiovasculares (P = 0.10).

El colesterol LDL evidenció una tendencia a ser mayor en el grupo que recibió aceite de pescado.

Conclusiones: La ingesta dietaria de ácidos grasos omega 3 modestamente mitiga el curso de arteriosclerosis coronaria en humanos.

Limitaciones: Diferencias no estadísticamente significativas.

*ESTUDIO DE BURR Y COLABORADORES

No encontraron reducción de la mortalidad por ninguna de las causas. El riesgo de muerte cardiaca fue mayor entre el grupo consumidor de aceite de pescado comparado con el que no recibió consejería, RR 1.26 (95% CI 1.00, 1.58;P : 0.047) y aún mayor para muerte súbita (1.54; 95% CI 1.06, 2.23; P:0.025). El riesgo más pronunciado se presentó en el grupo que consumió cápsulas de aceite de pescado.

Conclusión: los hombres a los que se les aconsejó consumir más aceite de pescado, particularmente aquellos que lo consumieron en cápsulas, presentaron un mayor riesgo de muerte cardiaca.

*ESTUDIO DE ALBERT Y COLABORADORES

Concluyeron que los ácidos grasos omega 3 encontrados en aceite de pescado están fuertemente asociados con un riesgo reducido de muerte súbita entre hombres sin evidencia de enfermedad cardiovascular.

*ESTUDIO DE LAS ENFERMERAS

Encontraron una disminución del riesgo de 21% en quienes consumieron pescado de 1 a 3 veces en el mes, reducción del RR en 0.71 en el consumo una vez por semana, y de 0.69 en el consumo 2 a 4 veces por semana; 0,66 (disminución del riesgo de 34%) en el consumo de 5 o más veces por semana. Similares resultados fueron percibidos en mujeres con alto consumo de suplementos de ácidos grasos omega 3 quienes mostraron un riesgo menor para enfermedad coronaria.

*META-ANÁLISIS

Un meta-análisis encontró que la totalidad de la evidencia apoya un fuerte papel de los ácidos grasos omega 3 derivados del aceite de pescado en la prevención secundaria a través de un papel presuntivo como agente antiarrítmico y a través de la capacidad de estabilización de la placa. (Am J Cardiol 2006, 98 [suppl]:61i–70i).

Otro metaanálisis sugirió que la ingesta dietaria y no dietaria de n-3 reduce la mortalidad total, mortalidad debida a infarto de miocardio y muerte súbita en pacientes con enfermedad coronaria. (Am J Med. 2002; 112:298 –304).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Después de revisar la evidencia científica en búsqueda de soporte para considerar o no la suplencia de Omega 3 tanto en prevención secundaria post IAM como en prevención primaria para enfermedad cardiovascular, se concluye:

  • La evidencia no es concluyente para emitir una recomendación que considera la implementación del consumo de Omega 3 como estrategia de prevención primaria o secundaria. Encontramos limitaciones importantes en los estudios, metaanálisis heterogéneos que nos hacen ver la necesidad de realizar estudios en nuestro medio, con nuestra población que nos permitan realizar conclusiones soportadas científicamente.
  • Podríamos limitarnos a emitir una sugerencia acerca del incremento del consumo de pescado en la dieta habitual o del suplemento de Omega 3 (1 gr. al día) principalmente en personas con elevación de los triglicéridos.

BIBLIOGRAFIA

  1. -BMJ, doi:10.1136/bmj.38755.366331.2F published 24 March 2006.
  2. -N England J Med Vol 346, No 15, April 11, 2002.
  3. -Am J Clin Nutr 1980, P. 2657- 2651.
  4. -American Family Physician 2004; 70: 133-40.
  5. -Ann Intern Med. 1999; 130: 554-562.
  6. -Revista Colombiana de Cardiología Febrero 2004.
  7. -Circulation 2002; 105: 1897-1903.
  8. -Lancet 199; 354: 447-55

Powered by ScribeFire.

About these ads
Explore posts in the same categories: Problemas comunes, Quimioprofilaxis

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 95 seguidores

%d personas les gusta esto: