Tratamiento de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes

TEMA: TRATAMIENTO DE SOBREPESO Y OBESIDAD EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Marzo 13 de 2008

Expositora: Dra. Ana Milena Antolinez

Acta: Dra. Andrea Juliana Parra

Docente encargado: Dra. Luz Helena Alba.

JUSTIFICACIÓN

La obesidad se ha convertido en un gran problema de salud pública y actualmente se considera una de las enfermedades crónicas no transmisibles más prevalentes en el mundo. Aunque la prevalencia en la población pediátrica en Colombia es relativamente baja (entre 3.1 y 10.3% de los 0-17 años), hay una tendencia al aumento de esta problemática con el agravante de los riesgos que genera para etapas posteriores de la vida. Este incremento en la prevalencia está asociado a cambios socioeconómicos, tecnológicos, poblacionales y familiares que se han dado en las últimas dos o tres décadas no sólo en los países desarrollados sino también en los que están en vía de desarrollo.

Dada la prevalencia creciente del sobrepeso y obesidad en población pediátrica, las dificultades del tratamiento en la edad adulta y los costos que este conlleva, aunado a las dificultades psicosociales como rechazo; aislamiento y distorsión de la imagen corporal; la dificultad en las relaciones interpersonales y además el riesgo aumentado de hiperinsulinemia, hipertensión, dislipidemia, la asociación a enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2 osteoartrosis entre otras; es importante conocer las opciones que existen para el manejo de esta entidad en los niños y adolescentes teniendo en cuenta no afectar su crecimiento y desarrollo esperado para la edad.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo general del tratamiento es el de promover un estilo de vida que incluya alimentación sana y variada, al igual que la implementación de actividad física regular que comprometa a todo el grupo familiar.

ESTRATEGIAS GENERALES

Es conveniente realizar rutinariamente las medidas de tamización de peso para la talla e índice de masa corporal (IMC) según edades de la población ya que el riesgo de persistencia de la obesidad aumenta con la edad.

La participación familiar debe ser un punto importante en las estrategias de intervención, pues se ha visto que la no motivación de los cuidadores es predictor de fracaso terapéutico y en este tipo de enfermedades un fracaso puede determinar el fin del tratamiento para la familia involucrada y en especial para el paciente y a su vez involucrar a la familia produce mejores resultados en el descenso de la adiposidad y en el mantenimiento a largo plazo.

La familia debe monitorizar el incremento o pérdida de peso del paciente, lo cual nos servirá para determinar si los cambios en actividad física y dieta son pobres, suficientes ó muy agresivos.

Implementar estrategias como:

  • Comprar alimentos saludables: clasificarlos según el contenido de grasa y azúcares refinados, usar la pirámide nutricional como herramienta.
  • Realizar un menú semanal saludable (organización).
  • Porciones adecuadas según la edad.
  • Resaltar conductas positivas (reforzar comportamientos)
  • Reemplazar conductas sedentarias, las cuales deben ser integradas dentro de una rutina diaria, en forma espontánea y programada:
    • Juego propio para cada edad
    • Actividades grupales no competitivas
    • 60 minutos de actividad física acumulados por día, la mayoría de días a la semana, entre moderada a fuerte intensidad.

Conductas familiares que ayudan a una intervención exitosa:

  • Reforzar conductas positivas, mediante elogios al niño.
  • No usar la comida como recompensa
  • Establecimiento del menú semanal
  • Ofrecer opciones sanas: dar a elegir al niño.
  • Eliminar alimentos no adecuados de la despensa
  • Conductas coherentes alimentarias y en actividad física que puedan ser valoradas por los hijos.
  • Consistencia de los padres en las decisiones y cambios.

TRATAMIENTO

El manejo recomendado para niños entre 2 y 6 años con IMC por encima del percentil 95 para su edad y sexo y que no tienen complicaciones relacionadas con el sobrepeso debe ser mantenimiento de éste, hasta lograr alcanzar las metas en las curvas de IMC por debajo del percentil 95%. Por otro parte, la pérdida de peso está indicada en niños entre 2 y 6 años que tienen complicaciones relacionadas con el peso y en niños mayores en los que el IMC es igual o mayor del percentil 95 independiente de si se asocia a complicaciones o no.

Si se decide que la indicación es pérdida de peso, esta debe ser de máximo una libra por mes y a largo plazo la meta será el tener un índice de masa corporal en percentil 85o alrededor del mismo para población de la misma edad y sexo.

Las condiciones que ameritan tratamiento dirigido a la pérdida de peso son:

  • Pseudotumor cerebri
  • Apnea del sueño
  • Anormalidades o patologías ortopédicas
  • Diabetes Mellitus tipo 2
  • Hipertensión
  • Complicaciones sociales o psicológicas
  • Riesgo de obesidad (historia familiar de obesidad)

A nivel de intervenciones puntuales, no hay evidencia suficiente para soportar un tipo específico de intervención ya sea farmacológica o no farmacológica. Existen pocos estudios sobre intervenciones en el tratamiento del sobrepeso pediátrico lo cual hace que en ausencia de estos datos, sean los estudios en adultos los que guíen las intervenciones.

Las modificaciones de comportamiento en general, producen pérdidas de peso de 1 a 3 unidades del índice de masa corporal en los 3 a 6 primeros meses (5-20% del exceso de peso) y 4 unidades de 6 a 12 meses.

Una excepción la ofrecen los pacientes con sobrepeso severo en los que se implementa el tratamiento farmacológico, dietas restrictivas libres de carbohidratos, dietas hipocalóricas y cirugía bariátrica las cuales deben ser consideradas luego de aplicar intervenciones más conservadoras.

Las dietas hipocalóricas con menos de 20gr de carbohidratos muestran una pérdida rápida de peso y control del apetito, sin embargo requieren un monitoreo muy estricto por lo que su aplicación se hace muy limitada.

Los reportes de experiencia en cirugía bariátrica en edades pediátricas son muy limitados.

Los dos medicamentos aprobados para el manejo de la obesidad son sibutramina y orlistat; la seguridad y eficacia de estos medicamentos no han sido establecidas para pacientes menores de 16 años y orlistat no ha sido evaluado en pacientes menores de 12 años. Los estudios con sibutramina en adolescentes demostraron que los pacientes intervenidos perdían 4.6 Kg más que los pacientes que recibían placebo; con orlistat en adolescentes se encontró que también existía una reducción significativa en el IMC; sin embargo, el mantenimiento del peso en los estudios requirió la continuación del tratamiento y en estos mismos la recomendación fue sólo usar medicamentos en estudios clínicos hasta que exista una evidencia más fuerte.

DIETA Y ACTIVIDAD FISICA

En relación a la pérdida de peso a corto plazo en población pediátrica se encuentran algunos estudios con estrategias que incluyen:

  • Reducción de calorías y grasa en la dieta
  • Adherencia a dietas bajas en carbohidratos
  • Integración de actividad física en la rutina diaria
  • Participación en actividad física vigorosa y fuerte
  • Reducción de hábitos sedentarios

Si se logra con cualquier intervención producir un déficit de energía, se logrará la pérdida de peso, además una disminución en la ganancia de peso puede lograrse con cambios relativamente pequeños pero constantes en la ingesta y gasto de energía.

COMPLICACIONES DEL TRATAMIENTO

En varios estudios reportan un aumento en la presentación de desordenes psiquiátricos, depresión primaria, trastornos en la alimentación y abuso de sustancias en niños y adolescentes que asisten a programas de modificación de hábitos alimentarios y aumento de la actividad física.

Otras complicaciones pueden ser: exacerbación de conflictos familiares (relacionados con los nuevos hábitos e integración familiar en los mismos), retraso del crecimiento y riesgo de desnutrición cuando los niños son sometidos a dietas restrictivas muy agresivas que aportan un tercio menos de las calorías necesarias.

PREVENCIÓN

Todas las estrategias antes mencionadas aplican para la prevención de sobrepeso y obesidad en población pediátrica. Otras estrategias pueden ser:

Reducción del tiempo total empleado en ver televisión, incremento del tiempo y el esfuerzo en las actividades de educación física, lactancia materna y dieta con reducción de consumo de bebidas azucaradas, reducir el tamaño de las porciones en las comidas principales e incrementar el consumo de frutas y vegetales.

CONCLUSIONES

A pesar de que la magnitud del problema hace que la prevención de la obesidad sea una prioridad, no hay evidencias claras de la efectividad de los programas de prevención.

Faltan estudios que soporten la efectividad de una estrategia sobre las otras para alcanzar el control de peso en niños y adolescentes o para prevenir el desarrollo de sobrepeso.

Basados en los estudios sobre tratamiento farmacológico con sibutramina y orlistat en jóvenes, hasta que no se establezca su seguridad y eficacia sólo deben ser utilizados en casos aislados hasta que más estudios sean publicados. .

Existen muy pocos estudios sobre cirugía bariátrica en niños y adolescentes por lo que no se recomienda.

El tratamiento debe enfocarse en intervenciones para cambiar hábitos alimentarios y actividad física que lleven a una disminución de la ganancia de peso y que puedan ser modificables a largo plazo, para lo que es muy importante que la familia se involucre.

La reducción de las conductas sedentarias y el incremento de la actividad física parecen ser las estrategias útiles, sin embargo se necesitan más estudios que evalúen los distintos tipos de intervención.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. CONSENSO SOBRE FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR EN PEDIATRIA. OBESIDAD. Arch.argent.pediatr 2005;103(3)
  2. OVERWEIGHT CHILDREN AND ADOLESCENTS. NEJM 2005;352;(20) 2100-09

Un comentario

  1. DASYERLYN dice:

    Que dieta seria saludable para mi hija de 15 años???

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