Impacto de las disfunciones del sueño en el rendimiento escolar del adolescente

ACTA MEDICINA FAMILIAR

IMPACTO DE LAS DISFUNCIONES DEL SUEÑO EN EL RENDIMIENTO ESCOLAR DEL ADOLESCENTE

Dra. Ana Milena Antolinez Portillo

Tutor Dra. Luz Helena Alba Talero

Justificación

El retraso escolar es una de las principales causas de deserción escolar. Está relacionado con enfermedades orgánicas y psicológicas que generalmente son detectadas tardíamente por las complicaciones que producen. Nuestro interés es abordar la asociación que existe entre el retraso escolar y los problemas del sueño, en especial las apneas del sueño en la población adolescente, y de esta forma aproximarnos a un diagnóstico oportuno desde el cuidado primario.

Desarrollo del Tema

El rendimiento académico en el adolescente es el resultado de la conjunción de múltiples variables tanto del entorno, como del propio individuo, y por lo tanto no es sólo el reflejo de la capacidad intelectual. El fracaso escolar según Oyola es definido como un ingreso tardío o repitencia, el abandono, egreso tardío o bajo rendimiento escolar[1]; para otros autores como Molina, el fracaso es interpretado como una impotencia social, una inhibición para aprender, es decir, como el signo del malestar más profundo de los sujetos implicados en el contexto escolar[2].

Debido a que este fenómeno viene en aumento en todos los sistemas escolares del mundo, el abordarlo desde una perspectiva sistémica, es uno de los retos de todos los grupos educativos y, aunque no existen datos claros acerca de su prevalencia en nuestro país, sabemos que ha sido una constante preocupación por parte del sector educativo, del gobierno y de los padres de familia. En la actualidad existen proyectos elaborados desde el Ministerio de Educación, sin embargo, es llamativo que este problema es poco explorado por el área de salud y en especial por los médicos comprometidos con el cuidado primario.

En Colombia, el índice de deserción escolar sigue siendo elevado mostrando un pico de incidencia en el primer grado de básica escolar primaria y undécimo grado.

Las causas de fracaso escolar son muchas entre ellas se cuentan:

  1. Valores, actitudes y comportamientos de los estudiantes que determinan su compromiso con el estudio
    • Bajas expectativas educativas y laborales
    • Repetición y fracaso escolar
    • Problemas de disciplina
    • Embarazos a temprana edad
    • Problemas de drogas y alcohol
    • Violencia
  2. Asociados al entorno. Se vinculan a la familia, la escuela, la comunidad y los compañeros y modifican las actitudes y el compromiso del estudiante
    • Nivel socioeconómico de los padres(educación e ingresos económicos)
    • Estructura familiar
    • Relaciones entre padre-hijo y padre-escuela
    • Relaciones profesor-alumno
    • Calidad de los docentes
    • Características estructurales, procesos y prácticas de los colegios.
  3. Asociados a la salud:
    • Trastorno depresivo
    • Trastorno déficit de atención e hiperactividad
    • Enfermedades Crónicas
    • Retraso Mental
    • Alteraciones en el neurodesarrollo
    • Trastornos relacionados con el sueño

Sin subestimar la importancia de las causas mencionadas, esta revisión procura la búsqueda de aspectos médicos que influencian negativamente el desempeño escolar. Además, dada la creciente prevalencia e incidencia de los trastornos relacionados con el sueño en la población infantil y su relación con la disfunción académica, nos centraremos en este tema.

Como primer punto es importante recordar la relevancia del sueño en funciones mentales como la memoria y el proceso de aprendizaje, tanto en su duración como en lo relacionado a su calidad. . [3]

El aprendizaje y la memoria tienen relación directa con el sueño, por lo tanto la pérdida del sueño durante estadios específicos pueden afectar estos dos procesos. En diferentes estudios ha sido demostrado que la perdida del sueño REM (Movimientos oculares rápidos) altera la memoria de tipo declarativo, es decir aquella que contiene información referida al conocimiento sobre el mundo y experiencias vividas (memoria episódica), así como información referida al conocimiento general, de conceptos extrapolados de situaciones vividas (memoria semántica). La memoria semántica se relaciona con la capacidad inferencial que le permite al individuo manejar y generar nueva información que aparentemente nunca aprendió explícitamente. Por ejemplo, entender el significado de una nueva frase o de un nuevo concepto utilizando palabras ya conocidas. Por otro lado, la alteración o pérdida del estadio 2 del sueño (sueño no REM) va a disminuir el logro de la memoria procedimental (implícita), la cual puede considerarse parte del sistema de ejecución, implicado en el aprendizaje de distintos tipos de habilidades que no están representadas como información explícita sobre el mundo. Por el contrario, éstas se activan de modo automático, como una secuencia de pautas de actuación, ante las demandas de una tarea. Por ejemplo repertorios motores como escribir, montar en bicicleta o estrategias cognitivas como hacer una operaciones matemáticas, las cuales se llevan acabo de modo inconciente.

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior entendemos mejor las razones por las cuales los trastornos del sueño, no sólo afectan la conducta, sino que tienen también una importante repercusión en el aprendizaje, en especial en áreas como matemáticas y lenguaje[5]; con relación a los aspectos epidemiológicos, encontramos que al menos el 25% de los niños y adolescentes experimentan algún grado de alteración del sueño, con una mayor prevalencia (40% y más) en niños y adolescentes que presentan enfermedades crónicas, alteraciones del neurodesarrollo y condiciones psiquiátricas.

Cabe resaltar que existen diferencias en los patrones de sueño dadas por la edad, la cultura, aspectos ambientales y familiares, que no implican necesariamente enfermedad, y que por estas mismas razones no existen definiciones absolutas de patrón “normal” del sueño; sin embargo, en el adolescente existen algunos cambios que han sido descritos tales como[6]:

  • Disminución en el número de horas de seño (diurnas).
  • Aumento del cambio entre hora del despertar y de dormir.
  • Discrepancia en patrones de sueño entre semana y fines de semana.
  • Declinación del tiempo de sueño, más no la necesidad del mismo.

No se debe olvidar que la cantidad y calidad del sueño son un termómetro de la salud física y mental, por lo cual es importante evaluar cuando los hábitos se convierten en un problema, afectando variables como:

  • Temperamento
  • Comportamiento
  • Ciclo circadiano
  • Habilidades cognitivas y del lenguaje.

Algunos estudios han mostrado que hasta un 10% de los estudiantes de quinto grado de primaria presentan somnolencia diurna, dificultad para lograr atención y concentración, y déficit no solo académico, sino social. Se han propuesto algunos grupos de alto riesgo tales como niños y adolescentes involucrados en situaciones de conflicto, violencia, trabajo y pobreza[7]. Es indispensable conocer e intervenir sobre las creencias, valor e importancia del sueño como variable de salud para las familias implicadas, lo cual facilitaría la aceptación de este como un “problema de salud” y por tanto se trabajaría más en su intervención.

A diferencia de lo que ocurre en los adultos, las alteraciones del sueño en niños no siempre producen manifestaciones como fatiga, sino por el contrario sintomatología paradójica como labilidad emocional, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, desinhibición del comportamiento y agresividad. Existe una importante relación entre enfermedades relacionadas con el sueño y la obesidad en niños y adolescentes, alteraciones del sistema inmune, enfermedades cardiovasculares, incremento en lesiones accidentales y consumo de sustancias; lo anterior hace que el interés desde la perspectiva de salud pública se haya incrementado.

Dentro de los desordenes respiratorios que ocurren durante el sueño existe un espectro de entidades que van desde el ronquido hasta la apnea obstructiva franca; estos desórdenes ocurren en cualquier momento de la infancia o adolescencia y se caracterizan por eventos repetitivos de aumento en la resistencia de la vía aérea superior acompañada de obstrucción (ya sea parcial o total de la misma en la inspiración) con alteración en el intercambio gaseoso y, en consecuencia, disminución en la calidad delsueño.

En la apnea obstructiva del sueño en niños, el sitio de colapso más frecuente se encuentra a nivel de amígdalas y adenoides. Se propone la clasificación de tipo I relacionado con hipertrofia de adenoides y amígdalas, y tipo II relacionado con obesidad la cual orientala aproximación terapéutica[8]. Este síndrome no solo produce las alteraciones antes mencionadas, sino que tiene impacto sobre la calidad de vida del adolescente y podría relacionarse con alteraciones de su salud mental.

Algunos estudios que evaluan la utilidad de los síntomas clínicos para el diagnóstico de apnea obstructiva del sueño en niños y jóvenes muestran que la comprobación de episodios de apnea por los padres, obesidad, la edad, el tamaño de la vía aérea y la raza no fueron diferentes entre los pacientes con apnea y sin ella (evaluación polisomnografica). La sensibilidad de los síntomas clínicos solos o por separados es baja, tanto para el sexo masculino (60%), como para síntomas como el ronquido (29.5%); sin embargo la especificidad fue alta para ronquido (89.5%), hipersomnia diurna (86.3%), retraso escolar (95.9%), y al combinarlas, se encontró la más alta especificidad para la combinación de síntomas como ronquido y retraso escolar (98.9%). Estos estudios permiten concluir que los hallazgos clínicos son altamente específicos pero no lo suficientemente sensibles en la detección de esta condición[9].

Conclusiones

El retraso escolar debe ser considerado como un problema no sólo educativo y social, sino de salud, en el que los médicos de cuidado primario deben intervenir de forma oportuna mediante la realización de una búsqueda activa de las condiciones de riesgo asociadas a esta entidad.

El papel del médico de familia en la aproximación a este tipo de problemas de índole biopsicosocial es fundamental pues es importante no sólo abordar a los casos diagnósticados sino promover hábitos saludables del sueño y concientizar a las familias de la importancia del mismo como indicador de salud mental y física.

Sin duda alguna los trastornos del sueño se encuentran dentro de las condiciones más prevalentes en nuestra población y si bien no poseemos herramientas clínicas con gran sensibilidad, contamos con signos de gran especificidad que nos permitirían orientar oportunamente el estudio de pacientes con sospecha clínica utilizando ayudas diagnósticas como el polisomnograma.

Bibliografía


  1. Molina, G.(1997)El fracaso en el aprendizaje escolar. Ediciones Aljibe. España
  2. Oyola, C;Barila, M. y otros.(1994) Fracaso escolar, El éxito prohibido: Una investigación sobre el fracaso escolar en áreas urbano – marginales. Argentina.
  3. A.Smith C, Butler S: Paradoxical sleepdeprivation applied two days alter the end of training retards learning. Physiol Behav 1982.
  4. B. Lydia Dotto: Sleep stages, Memory, and Learning. Can Med Assoc J 1996.
  5. Daniel Perez-Chada, Sleep disordered breathing and daytime Sleepiness Are Associated With Poor Academic Performance In Teenagers. A Study Using The Pediatric Daytime Sleepiness Scale. Sleep, vol 30, No 12, 2007.
  6. Iglowstein I, Jenni OG, Molinari L, et al. Sleep duration from infancy to adolescence: reference values and generational trends. Pediatrics 2003.
  7. Judith Owars, Classification and epidemiology of childhood sleep disorders. Sleep Med Clin 2 (2007).
  8. Ehab Dayyat Childhood Obstructive Sleep Apnea: One or Two Distinct Disease entities?. Sleep Med Clin 2 (2007).
  9. James L. Goodwin, Clinical Screening of school Children for Polysomnography to detect Sleep-disorderd Breathing-The tucson Children´s assessment of Sleep apnea Study. J Clin Sleep Med. 2005.