ANOREXIA Y BULIMIA EN ADOLESCENTES

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA (PUJ)

DEPARTAMENTO DE MEDICINA PREVENTIVA Y SOCIAL

REUNIÓN DE EQUIPO DE MEDICINA FAMILIAR

 TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA) EN ADOLESCENTES

 

Expositor: Dra. HAYDI MAGALI CARO GUTIERREZ- Residente II año de Medicina Familiar, PUJ. 

Encargado del acta: Dra. HAYDI MAGALI CARO GUTIERREZ- Residente II año de Medicina Familiar, PUJ. 

Docente Encargado: Dr. Luis Gabriel Bernal Pulido – Especialista en Medicina Familiar, Profesor Dpto. Medicina Preventiva y Social, PUJ.

Revisión del acta: Dr. Luis Gabriel Bernal Pulido – Especialista en Medicina Familiar, Profesor Dpto. Medicina Preventiva y Social, PUJ.

JUSTIFICACION:

La adolescencia es un periodo de la vida sujeto a profundos cambios de tipo cognitivo, emocional y fisiológico. Cambios asociados a procesos como el de búsqueda de la identidad, madurez sexual, elección vocacional y  la búsqueda de la independencia. Y en este lento y delicado proceso de desarrollo del individuo, pueden surgir problemas que condicionan seriamente esta evolución. Problemas como el de la depresión, los trastornos de la personalidad, los relacionados con las conductas sexuales,  el consumo de tabaco, drogas y alcohol y los trastornos de la alimentación.4

 Los trastornos de la conducta alimentaria, concretamente la anorexia y bulimia nerviosas son un problema creciente en las sociedades industrializadas así como en países en vía de desarrollo. Pueden afectar a hombres y mujeres, aunque es más frecuente en estas últimas[1]. Pueden manifestarse a cualquier edad, pero es en la adolescencia cuando aparecen con mayor frecuencia. Suele describirse con frecuencia una alta comorbilidad con otras patologías y trastornos psiquiátricos y especialmente con trastornos de la personalidad.  Así mismo, esta  asociación con estos trastornos tiene repercusión en la respuesta al tratamiento en estos pacientes. 2

Múltiples factores se han identificado en la génesis, curso y desenlaces de estos trastornos, los cuales son clasificados en aspectos biológicos, sicosociales y familiares, que pueden influir en conjunto o en forma independiente; sin embargo, uno de los elementos que parece ser uno de los determinantes de esta patología, es el “culto” que se ha venido haciendo en las últimas décadas a la moda y extrema delgadez del cuerpo humano femenino y masculino.

Los llamados trastornos de la alimentación son trastornos de la conducta relacionados con la alimentación y que se conocen también como desórdenes o trastornos del comer, de la ingesta, alimenticios, de la conducta alimentaria, etc. Entre dichos trastornos se encuentran el Síndrome de Gourmet, el Trastorno nocturno de alimentación, la Pica, los Comedores compulsivos y el  Síndrome de Prader-Willy; no obstante, los más importantes por su frecuencia y la severidad con la que pueden cursar, son la anorexia y la bulimia nerviosa, conocidos  como trastornos alimentarios no específicos (TANE). A estos dos últimos se suma por su relación con la actividad física, la patología denominada “vigorexia” (obsesión en torno al culto al ejercicio). 6

 DESARROLLO DEL TEMA

Bulimia nerviosa

El interés por la bulimia nerviosa nace hacia 1970 con la descripción en la literatura médica como el síndrome de “atracones y purgas”. 1 Albert Stunkard fue el primero en describir los atracones de alimentación, al identificar un subgrupo de pacientes con obesidad que presentaban un patrón de ingesta nocturna, que él llamó “night eating syndrome” (NES), en el cual se presentaban atracones nocturnos (ingesta de gran cantidad  de comida) seguidos de restricción matutina, que a su vez precedían el nuevo ciclo atracón- restricción. En 1980, en el DSM-III, estos individuos se clasificaban dentro de los trastornos de la alimentación no especificados en otra parte. Esta clasificación se mantuvo en el DSM-III-R. En el DSM-IV (1994) se hace  referencia más específica al trastorno y aparece por primera vez el nombre de «trastorno por atracones de alimentación». En el DSM-IV los trastornos de la conducta alimenticia se clasifican como anorexia (tipos 1 y 2), bulimia (tipos 1 y 2) y trastornos de la conducta alimenticia no clasificados en otra parte, entre los que se cuentan los síndromes incompletos de anorexia o bulimia y el trastorno por atracones de alimentación. 10

 Según el DSM-IV las características clínicas principales de la bulimia nerviosa son los atracones seguidos por métodos inapropiados para evitar la ganancia de peso. Los atracones se definen como la pérdida del control sobre la ingesta en la que en un periodo corto de tiempo se ingiere cantidad excesiva de comida. Estos episodios suelen desencadenarse luego de una dieta intensa, preocupación por la figura o el peso, estado de ánimo disfórico o situaciones interpersonales estresantes. Los métodos inadecuados para compensar los atracones son en orden de frecuencia: el vómito autoinducido, los laxantes, diuréticos, ejercicio excesivo o ayuno prolongado. 1

 Epidemiología

Según el DSM IV, la prevalencia de bulimia nerviosa es de 1-3% en mujeres adolescentes y jóvenes, mientras que en hombres es 10 veces menor.[2]

La co-ocurrencia entre bulimia nerviosa y trastornos de personalidad oscila entre el 27-84% de los casos y se asocia  mayor frecuencia  al  trastorno de personalidad límite. 2

 Factores de riesgo

 Diferentes autores coinciden en que este trastorno incluye aspectos multidimensionales como: biológicos, sicológicos, individuales, socioculturales y familiares que desencadenan o mantienen esta entidad. Se describe que el hacer  dieta puede ser  un factor desencadenante, ya que puede afectar neurotransmisores como la serotonina y los supresores del apetito. 1 Otros factores relacionados son:

–       La anorexia nerviosa

–       La preocupación excesiva por la figura y el peso

–       La baja autoestima

–       Perfeccionismo cuando se relaciona con la percepción de sobrepeso

–       Alteraciones  del ánimo propio y de los familiares

–       Dependencia y consumo de sustancias personal  y  en otros miembros de la familia

 Los trastornos de  la personalidad pueden aparecer como una complicación propia del trastorno alimentario o como un factor predisponente; como una entidad independiente del trastorno alimentario o como una característica patognomónica del mismo. Se ha observado que la mayoría de pacientes anoréxicos y bulímicos presentaban peor autoestima, menor asertividad y mayor grado de hostilidad. En estudios del DSM III, se halló que 63% de las mujeres con bulimia nerviosa presentaban un trastorno de personalidad, de los que un 37% correspondía al trastorno límite. Las características clínicas comunes que presentaban estos pacientes iban desde un estado de ánimo depresivo, menos intereses personales, baja tolerancia a la frustración y, en general un peor funcionamiento global. 2

 Se han descrito factores perinatales en el desarrollo de la bulimia como: infartos de placenta (P=.10), hipo reactividad neonatal (P=.005), dificultades tempranas con la alimentación (P=.02)  y bajo peso al nacer para la edad gestacional.  Al parecer la etiopatogenia de estos trastornos se relaciona a una causa hipóxica que induce daño cerebral y alteración del neurodesarrollo del feto.  Al parecer,  la adecuada nutrición durante el embarazo  y durante  el periodo postnatal inmediato, influye en el estado nutricional del futuro adulto y en el sistema del apetito.  8

 Criterios diagnósticos de bulimia nerviosa según el DSM IV 

  1. Presencia de ingesta excesiva de alimentos caracterizado por: 

a. Ingesta de alimentos en un corto periodo de tiempo en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingeriría en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias.  

b. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta de alimentos 

2. Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación de vómitos, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo. 

3. Las ingestas excesivas (bacanales) y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de tres meses. 

4. La auto evaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporal. 

5. La alteración no ocurre exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

Curso clínico

 La bulimia suele iniciarse al final de la adolescencia o inicio de la vida adulta y puede durar por varios años. Esta patología se ha visto generalmente asociada a otros trastornos mentales, tales como trastornos depresivos, trastornos de ansiedad y obsesivo-compulsivos, abuso de sustancias o  tóxicos y pérdida generalizada del control de los impulsos.

Se estima que el 50% de las mujeres diagnosticadas pueden llegar a recuperarse totalmente en el curso de 5 a 10 años. Mientras que el 20% pueden continuar con los mismos síntomas en ese lapso de tiempo. 1  El restante 30% de las pacientes que se recuperaban completamente al año experimentaban recaídas en los siguientes 4 años. En diferentes estudios se ha visto que las recaídas tienden a disminuir después de los 4 años de tratamiento. En los seguimientos mayores a 5 años, no se encuentra diferencia entre los grupos tratados y no tratados en cuanto a las recaídas. 1

 Se han descrito tres tipos de bulimia: Purgativa: recurren al vómito y a los laxantes para compensar lo que han comido. No purgativas: Se repiten episodios de ingesta compulsiva; no recurren al vómito, sino al ayuno posterior y al ejercicio físico intenso. Multiimpulsiva: se pueden producir intentos de suicidio, autoagresiones, intoxicaciones etílicas, robos o desinhibición sexual.

Las complicaciones relacionadas con este trastorno se observan en el ámbito físico, psicológico y social. 1

 Las manifestaciones físicas relacionadas con los atracones son:

–       Dilatación gástrica con llenura postprandial, epigastralgia

–       Disnea por elevación del diafragma

–       En raras ocasiones sangrado de la mucosa gástrica por la dilatación que adelgaza la pared de la mucosa.

–       Trastornos menstruales

 Las manifestaciones relacionadas con el vómito autoinducido son:

–       Pérdida del esmalte dental

–       Edema de glándulas salivales

–       Odinofagia, disfonía por lesión del ácido en faringe o laringe

–       Desgarros en mucosa del esófago como en el Síndrome de Mallory Weiss

–       En casos graves desequilibrio hidroelectrolítico, y en consecuencia se requiere hospitalización o incluso la atención en unidades de cuidado intensivo.

 Las manifestaciones psicológicas son:

–       Ansiedad

–       Depresión mayor

–       Trastorno distímico

–       Dificultades  en las relaciones interpersonales

–       Trastornos de la personalidad

–       Consumo de sustancias.

 Tratamiento

 Objetivos del tratamiento de la Bulimia 5 

–       Restablecer pautas nutricionales normales

–       Recuperar el peso y tratar las alteraciones  físicas

–       Estabilizar la salud mental.  Manejar el trastorno de la autoimagen.

–       Restablecer las relaciones familiares

–       Corregir pautas de interacción social inadecuadas

 La efectividad de los agentes antidepresivos en el tratamiento de los síntomas de la bulimia nerviosa han sido estudiados sistemáticamente. Han sido comparados con placebo, y se ha demostrado que la remisión de la entidad es más alta en estos grupos con tratamiento farmacológico. Sin embargo la combinación de terapia cognitivo-conductual con medicamentos mostró un beneficio adicional a la terapia sola. 12

 Los antidepresivos y la terapia cognitivo conductual han demostrado ser beneficiosas a corto plazo en el manejo de pacientes con bulimia. Los inhibidores de la recaptación de serotonina reducen la frecuencia de los atracones y de los vómitos inducidos, mediante el  manejo de los  síntomas de  ansiedad y depresión.1

 Los Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son de primera línea por la seguridad y efectividad del medicamento. La FDA aprobó  Fluoxetina a dosis de 60 mg por día para el tratamiento de los trastornos alimentarios especialmente la bulimia nerviosa. Se ha visto que dosis más altas de ISRS pueden ser más efectivas en el tratamiento de los síntomas bulímicos. Existen medicamentos  adicionales que pueden ser usados como el topiramato y el ondasetron si no existe contraindicación. 12

 La terapia cognitivo-conductual está encaminada a modificar la tendencia a dietas extremas, la actitud hacia el peso y la figura y otros síntomas del funcionamiento social, así como el trastorno de la personalidad si estuviera asociado.

Otras terapias descritas son: la psicoterapia interpersonal y la terapia de grupo.

 Anorexia nerviosa

 Del vocablo griego anorektous, es un trastorno del comportamiento alimentario caracterizado por una pérdida significativa del peso corporal (superior al 15%), fruto de la decisión voluntaria de adelgazar. También se define como la fobia a la obesidad, con un deseo irracional de estar delgada y unas alteraciones del control de la ingesta, acompañada de una grave perturbación secundaria de la mente con importantes alteraciones de la esfera familiar y social. 6 

La anorexia a menudo puede ser un síntoma acompañante de otro proceso nosológico y con menor  frecuencia aparece como síntoma único,  con alta probabilidad de que tenga un origen  funcional en este último caso, mientras que como síntoma acompañante, casi siempre es de base orgánica. En niños menores de 10 años, las causas orgánicas como infecciones febriles, parasitismo intestinal y estomatitis constituyen las causas más frecuentes; dentro de las funcionales encontramos la sobrealimentación parcial (basada en golosinas y excesiva administración de líquidos, lo que provoca sensación de plenitud y disminución en el apetito), el ambiente inadecuado y la carencia  de normas básicas para la alimentación (lugares y horarios de alimentación). 3

 En la literatura sobre la anorexia, la mayoría de los autores están de acuerdo en que se trata de una enfermedad de origen psíquico, con profundas implicaciones somáticas y sociales, que surge como consecuencia de una mala asimilación de la imagen corporal. Empero, no podemos olvidar aquí los dictados de la moda actual, como factor sociocultural que induce a las jóvenes a buscar el prototipo de “mujer delgada o figuras estilizadas”, bajo la presunción que serán mejor apreciadas por su belleza.  6

 Epidemiología 

La anorexia nerviosa es la tercera enfermedad crónica más común en mujeres adolescentes. La prevalencia es de 1 a 4 por 100.000 personas y por año. Afecta principalmente a mujeres jóvenes, usualmente adolescentes con edades comprendidas entre 12 a 24 años y por cada 10 mujeres se encuentra solamente un varón afectado. Algunos estudios indican que la prevalencia de ambas (anorexia y bulimia) en los Estados Unidos fluctúa de 2% a 18%, cerca de 90% son mujeres y sólo 10% son varones, con tasas de mortalidad que varían de 4% a 20% y el riesgo de muerte aumenta significativamente cuando la paciente tiene un déficit de peso con relación a la  talla mayor o igual al 40%. 7

 En el mundo occidental, sufren anorexia nerviosa entre el 0,2% al 0,8% de la población general y entre el 1% y el 2% son adolescentes. 6

Según un estudio descriptivo de corte transversal realizado con 372 pacientes menores de 15 años, que acudieron a consultas por presentar anorexia durante el año 2000, en el Hospital General Docente «Armando Enrique Cardoso» en Cuba, la anorexia representó entre el 20 y el 30 % de los motivos de consulta de los niños. 3

 Criterios diagnósticos para anorexia nerviosa según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV)

 1. Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal si se tiene en cuenta la edad y la talla (Pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85% del esperable o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el periodo de crecimiento, lo que da como resultado un peso corporal inferior al 85% del peso esperable).

 2. Miedo intenso a subir de peso o a convertirse en obeso, incluso si está por debajo del peso normal.

 3. Alteración en la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que implica el bajo peso.

 4. En mujeres postpuberales, presencia de amenorrea: ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos

 Factores de riesgo

 Un estudio descriptivo ciego retrospectivo realizado en Italia determinó que complicaciones maternas severas como: anemia materna (P=.03), diabetes Mellitus (P=.04), preeclampsia (P=.02), infartos placentarios (P=.001), problemas cardiacos neonatales (P=.007) e hipo reactividad neonatal (P=.03), eran predictores independientes del desarrollo de la anorexia nerviosa. 8

 Otros estudios comparan mujeres con desordenes de la conducta alimentaria con  pacientes sin este diagnóstico, con otros desordenes psiquiátricos y concluyeron que la mayoría de factores de riesgo en sujetos con trastornos de la conducta alimentaria fueron experiencias adversas en la infancia como por ejemplo: depresión de familiares cercanos y la  exposición repetitiva a comentarios negativos sobre el peso y la comida.9

Curso clínico

 Esta entidad suele acompañarse de síntomas como: 

–       Ausencia  de la menstruación

–       Disminución de la temperatura corporal

–       Estreñimiento

–       Deshidratación

–       Caída del pelo

–       Alteraciones del sueño

–       Fatiga muscular

–       Cambios en el estado de ánimo

–       Obsesión desmedida por el peso corporal

–       Conductas extrañas en relación a la comida (la esconde, la tira o aplasta, intenta comer de pié y rápidamente, argumenta que ya ha comido…)

–       Tendencia al aislamiento

–       Relaciones interpersonales complicadas

–       Dificultades de concentración

 Se describe dos tipos de anorexia: restrictiva y purgativa. En la restrictiva no aparecen vómitos ni diarreas provocadas, sólo disminución drástica de la ingesta de alimentos y ejercicio físico. En la  Purgativa o purgobulímica los afectados pierden peso y se provocan el vómito.

 Tratamiento 

En términos del tratamiento psicoterapéutico, se ha planteado la terapia cognoscitiva-comportamental, la terapia interpersonal (TIP) y la terapia dialéctica-comportamental (TDC). Estos tres enfoques son cortos en el tiempo y estructurados y sus metas son controlar las manifestaciones del trastorno e identificar y modificar  los mecanismos asociados subyacentes. 10

 Los antidepresivos tienen  efectividad limitada en el tratamiento de la anorexia, y no ha sido demostrado como modalidad exclusiva de tratamiento. Estudios preliminares con antipsicóticos atípicos como olanzapina demostraron resultados positivos; medicamentos psicotrópicos pueden ser efectivos como coadyuvantes en la terapia para comorbilidad asociada, como la depresión y ansiedad; sin embargo la evidencia no es contundente. 12

 Criterios de hospitalización: 

A. Desnutrición. Peso por debajo del 80% del peso para talla

B. Deshidratación significativa

C. Trastornos electrolíticos

D. Arritmias cardiacas

E. Inestabilidad fisiológica:

_Bradicardia severa, _Hipotermia, _Cambios ortostáticos

F. Rechazo a alimentarse

G. Incontrolables episodios de ingesta excesiva- vómitos-uso laxantes

H. Complicaciones agudas de desnutrición: síncope, convulsiones, falla cardiaca, pancreatitis.

J. Diagnósticos concomitantes que interfieren con el tratamiento: Depresión mayor, ideación suicida, psicosis y severa disfuncionalidad familiar.

Tamización de los trastornos alimentarios11

 Todos los pacientes con categorías de alto riesgo para desordenes alimentarios deben ser tamizados durante la visita médica de rutina. En un artículo de la revista American Family Phisician 11   se recomienda realizar tamización con un sencillo cuestionario como el SCOFF questionnaire, que dado el 12.5 % de falsos positivos, no es suficiente para realizar diagnóstico certero de los trastornos alimentarios, pero sí resulta apropiado para la tamización.

Las siguientes son las preguntas que incluye el cuestionario SCOFF11

–       ¿Se ha inducido el vómito usted mismo porque se siente inconforme?

–       ¿Le preocupa la pérdida del control sobre la comida?

–       ¿Ha perdido recientemente más de 6 Kg en un periodo de seis meses?

–       ¿Se siente gordo, aún cuando los demás le dicen que está flaco?

–       ¿Siente que la comida domina su vida?

Una respuesta positiva, indica un puntaje de 1. Un puntaje ≥ a 2 sugiere posiblemente un caso de anorexia o bulimia nerviosa.  La sensibilidad de este cuestionario es de 100% y con especificidad de 87.5%. 11

 Otras preguntas de tamización que pueden ayudar a identificar estos trastornos o que llevan a profundizar en la investigación  son:

 –       ¿Cuántas dietas hizo el año pasado?

–       ¿Piensa que necesita hacer dieta?

–        ¿Está inconforme con la talla de cuerpo?

–       ¿Su peso afecta en lo que piensa usted mismo de sí?

 Una respuesta positiva a cualquiera de las preguntas requiere de una nueva y profunda evaluación que lleve a confirmar la entidad. 11

 Prevención 

La familia es una pieza clave en la prevención de estos trastornos alimentarios, ya que es el lugar en donde con frecuencia se identifican los primeros síntomas. Es  importante fomentar la calidad de las relaciones dentro de la familia; hay que buscar y mantener una comunicación fluida entre sus miembros; se recomienda estar atentos a cambios de comportamiento del adolescente, como las actitudes de aislamiento, modificación en los hábitos alimenticios, aumento exagerado en la práctica de ejercicio o inconformidad con el aspecto físico. 4

 En el ámbito escolar, se recomienda con carácter preventivo la práctica de la educación física, ya que promueve el desarrollo de la motricidad (y por ende la correcta asimilación de la imagen corporal), además de mejorar la salud y la condición física; con fines recreativos y para reafirmar  la autoestima, y se deriva de ello mejores relaciones sociales, entre otros beneficios. 6

 Si tenemos en cuenta los factores de riesgo asociados a estos trastornos de alimentación, desde el punto de vista médico existen actividades que pueden ser aplicadas desde el periodo preconcepcional, gestacional y postnatal, dirigidos al grupo familiar, como por ejemplo la detección y manejo temprano de los estados depresivos de alguno de sus miembros, las alteraciones en el crecimiento y desarrollo, los problemas de socialización, etc.

Trastorno de la conducta alimentaria no especificado según la DSM IV

 La categoría trastorno de la conducta alimentaria no especificada denota aquellos trastornos de la conducta alimentaria que no cumplen los criterios para ningún trastorno de la conducta alimentaria específica. Algunos ejemplos son:

–       En mujeres se cumplen todos los criterios diagnósticos para la anorexia nerviosa, pero las menstruaciones son regulares.

–        Se cumplen todos los criterios diagnósticos para la anorexia nerviosa excepto que, a pesar de existir una pérdida de peso significativa, el peso del individuo se encuentra dentro de los límites de la normalidad.

–        Se cumplen todos los criterios diagnósticos para la bulimia nerviosa, con la excepción de que los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas aparecen menos de 2 veces por semana o durante menos de 3 meses.

–       Empleo regular de conductas compensatorias inapropiadas después de ingerir pequeñas cantidades de comida por parte de un individuo de peso normal.

–       Masticar y expulsar, pero no tragar, cantidades importantes de comida.

–       Trastorno por atracón: consiste en atracones recurrentes en ausencia de la conducta compensatoria inapropiada típica de la bulimia nerviosa.

Existen varios medicamentos que han demostrado beneficios a corto plazo en el tratamiento de estos trastornos de la alimentación. Una revisión sistemática de estudios controlados aleatorizados sobre el uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, como por ejemplo: fluoxetina [Prozac], sertralina [Zoloft], citalopram, [Celexa]); antidepresivos triciclicos como imipramine, antiepilépticos (topiramato [Topamax]); y supresores del apetito (sibutramina), demostraron evidencia moderada en la efectividad de estos medicamentos.  El uso de estos medicamentos demostró disminución significativa en la frecuencia  y severidad de síntomas comparado con placebo.  Otros síntomas que acompañan estos  trastornos como las alteraciones del ánimo, obsesividad y compulsividad, el impacto sobre el peso corporal y el afecto, variaron según el medicamento usado en los diferentes estudios. 12

CONCLUSIONES

 –       Los trastornos alimentarios son una realidad, de alarma social e impacto sanitario y educativo, susceptibles de intervención interdisciplinaria. Principalmente anorexia y bulimia son causas significativas de morbilidad y mortalidad en la población adolescente.

 –       Existe una elevada comorbilidad entre la bulimia nerviosa y los trastornos de la personalidad que oscila entre el 27-84% de los casos, lo que nos debería orientar hacia la búsqueda de la entidad en estos pacientes.

–       La presencia de un trastorno de personalidad en este tipo de pacientes va asociado a una mayor severidad del trastorno y es indicador de un peor pronóstico.

 –       Los trastornos alimentarios traen consigo consecuencias médicas y psicológicas devastadoras, que incluyen  la   osteoporosis, el trastorno en el crecimiento y en el desarrollo global y hasta la muerte.

–       Algunos hallazgos al examen físico puede orientar el diagnóstico como bajo índice de masa corporal, amenorrea, bradicardia, disturbios gastrointestinales, cambios en la piel, o en la dentición.

–       Los adolescentes son un grupo de riesgo, por ello la prevención y detección oportuna de las conductas de riesgo para desarrollar un TCA debería integrarse a los programas   de mantenimiento de la salud de los jóvenes en riesgo..

–       El médico familiar cumple un rol importante en el diagnóstico y manejo de la entidad, y puede coordinar la intervención multidisciplinaria del psiquiatra, nutricionista, y otros profesionales que participan de la recuperación de los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria.

BIBLIOGRAFÌA

  [1] http. www. Cop. Es/colegiados/PV0052

 2. Gargallo M et al. Bulimia nerviosa y trastornos de la personalidad. (RIPCS/IJCHP) International Journal of Clinical and Health Psychology.  2003, Vol. 3, Nº 2, pp. 335-349.

 3. Coronel C. Anorexia un problema con solución familiar. Rev. Cubana Pediatr 2001; 73(1):5-10.

 4. Castellano S. Anorexia y bulimia. Información y prevención. AVALCAB (Asociación Valenciana Para la Lucha Contra la Anorexia y la Bulimia) 2001. Pg. 5-12.  

5. Ayela R. Adolescentes. Influencia de la imagen corporal y trastornos de alimentación en el adolescente.  2007. Pg. 27-38.

6. Sagalaz L. La anorexia nerviosa como distorsión de la imágen corporal. Programa de prevención desde la educación física escolar en la provincia de Jaén. Revista Iberoamericana de Educación.2000.  Pg 195-6.

7. Watkins B. Eating disorders in School-aged children. Child Adolescent Psychiatry Clin N Am. 2002. 11:185-200.

8. Favaro A. Perinatal Factors and the Risk of Developing Anorexia Nervosa and Bulimia Nervosa. Arch Gen Psychiatry. 2006; 63:82-88.

9. Christopher G. Risk Factors for Binge Eating Disorder A Community-Based, Case-Control Stud. Arch Gen Psychiatry. 1998; 55:425-432.

10. Gempeler J. Trastorno por atracones: entre los trastornos de la conducta alimenticia y la obesidad. Una mirada cognoscitiva comportamental.  Revista Colombiana de Psiquiatría, vol. XXXIV / No. 2 / 2005.

11. SARAH D. PRITTS. Diagnosis of Eating Disorders in Primary Care Am Fam Physician 2003; 67:297-304,311-2.

12. Pamela M. Treating Eating Disorders in Primary Care. Am Fam Physician. 2008; 77(2):187-195, 196-197.