MANEJO DEL DUELO EN LOS NIÑOS

MANEJO DEL DUELO EN LOS NIÑOS

Fecha: Agosto 4 /2011

Expositor: Magda Milena Caro Forero, Residente tercer año de Medicina Familiar.

Docente encargado: Dra. Luz Helena Alba Talero

Departamento Medicina Preventiva y Social PUJ 

JUSTIFICACIÓN

El duelo por muerte es una situación que conlleva una fuerte carga de dolor y aflicción para la persona que lo sufre, sin embargo no es sino hasta principios de los años sesenta cuando se empieza a conceder un cierto interés por las personas que están en esta situación.

La pérdida de un ser querido influye de modo muy diferente en cada persona. Hay una gran diversidad de factores que afectan,  tales como la edad, el nivel sociocultural, la existencia de una enfermedad previa, el cuidado que se le ha prestado durante la enfermedad, la aflicción anticipatoria, y soportes internos y externos de la persona.

La muerte en el niño, a diferencia de la muerte que ocurre en la persona adulta, es un hecho difícil de aceptar y siempre muy doloroso. Los menores como seres humanos que no han realizado sus proyectos de vida, son todavía dependientes de sus padres y familias, y por tanto una pérdida produce un grado de afectación importante.en los que habitualmente se cifran grandes esperanzas para cuando alcancen la adultez. 1

Una buena comunicación con los familiares y amigos más íntimos  favorece un buen soporte externo y si  el niño encuentra la forma para expresar sus sentimientos, se facilita que el proceso del duelo transcurra de una manera adecuada.

 DESARROLLO DEL TEMA

EPIDEMIOLOGIA

Según estadísticas mundiales, el 4% de los niños pierde un padre antes de los 15 años de edad. En los Estados Unidos se estima que el 3,5% (aproximadamente 2,5 millones) han experimentado la muerte de un padre antes de los 18 años. La muerte de un padre es una pérdida traumática que puede poner en riesgo el sentido de seguridad del niño y tener efectos adversos tales como quejas somáticas y accidentes, problemas en el rendimiento académico, conflictos sociales por aislamiento y expresiones psicológicas como depresión, ansiedad, síntomas de estrés postraumático, duelo traumático y autoestima baja. Estas son señales de un duelo en curso o un duelo mal elaborado. 2

Los niños expresan inicialmente temor, confusión y escepticismo al referirse a la muerte. Luego experimentan sentimientos de tristeza, un anhelo por el regreso de la persona, dificultades en la concentración, el sueño, y cambios en la alimentación.

 DEFINICIÓN
El duelo se refiere al estado de aflicción relacionado con la muerte de un ser querido y aquellos procesos psicológicos y psicosociales que se ponen en marcha ante cualquier tipo de pérdida (la pérdida de un ser querido, fracasos escolares, situaciones de abandono: divorcio, separación, rechazo de los padres; problemas familiares, cambios de domicilio, problemas económicos, pérdida de empleo, diagnóstico de una enfermedad grave o invalidante) , que pueden presentarse con síntomas característicos de un episodio depresivo mayor. 1

Todos estos factores estresantes pueden originar igualmente reacciones no adaptativas, principalmente en los niños, con manifestaciones de índole depresiva y emocional como tristeza, llanto, desesperanza, impotencia, rabia y culpa, además de disfunción importante a nivel social. En un sentido más amplio podemos entender el duelo y los procesos de duelo como el conjunto de representaciones mentales y conductas vinculadas con una pérdida afectiva, las cuales siempre van a repercutir en el proceso adaptativo en una sociedad.

Duelo no complicado: proceso por el cual niños y adultos se ajustan a la pérdida de lo amado. Tiene mucho en común con los síntomas depresivos (tristeza, dificultades de sueño, pérdida del apetito, ausencia de interés en las actividades normales y falta de concentración).

Duelo complicado:

a) Estrés por la separación afectiva que conlleva a la muerte.

b) Estrés por el trauma psíquico que supone la muerte.

c) Sintomatología presente, aun seis meses después del deceso.

d) Importante deterioro de la vida social, laboral u otras actividades significativas de la persona en duelo.

Duelo anticipatorio: dolor emocional que puede ocurrir ante una muerte inminente.

Este puede ser experimentado frente a una pérdida esperada de un ser amado por una enfermedad terminal como el cáncer. 3

Al igual que el adulto, los niños atraviesan por diferentes estadios en el  proceso de duelo; en cada una de las fases existen manifestaciones características:

1. Negación (amortigua el dolor, le permite recobrarse)

2. Desorganización  (aceptación parcial)

3. Enojo, rabia y resentimiento  (¿Por qué?)

4. Culpa (lenguaje claro)

5. Soledad

6. Alivio

7. Restablecimiento

 RECOMENDACIONES SOBRE COMUNICACIÓN DE MALAS NOTICIAS Y DUELO EN NIÑOS

 Los niños suelen estar excluidos de tener que expresarse de una manera determinada (se les deja solos o se les evita toda expresión de dolor). No es deseable que el niño viva en la ignorancia y la ansiedad de no saber qué ha ocurrido, pues a ellos les afecta tanto o más la pérdida de un ser querido que a la población adulta. Adicionalmente, en los infantes debido a que se tiene  un sentido distinto del futuro el sufrimiento puede ser mayor. 2
La orientación de los adultos frente al manejo de esta situación difícil en la mayoría de veces no se da y debido a ello, la adaptación de los niños a la pérdida de sus seres queridos puede ser inadecuada en un gran número de casos; estas respuestas inadecuadas (duelo complicado) pueden continuar por años e interferir con su adaptación social y escolar y/o asociarse a problemas psiquiátricos en la vida adulta. El adulto debe apoyar al niño en duelo sin ser necesario explicarle todo lo que ocurre, simplemente hacer que sus ideas queden claras y sean verdaderas, partiendo de sus inquietudes y de acuerdo al momento de la vida en el cual se encuentre. Por otra parte, el proceso de adaptación a la pérdida puede verse retrasado si el niño se ve obligado, además, a defenderse de otros cambios en su vida cotidiana, secundarios a la muerte como cambio de ciudad, colegio, amistades, etc.

Conviene aclarar que la forma que tiene el niño de enfrentarse a la muerte de un ser querido es bien distinta de la que tiene el adulto porque su concepto de muerte no llega a ser maduro hasta los diez u once años. Antes de ese tiempo, el niño adquiere progresivamente cinco subconceptos previos: 7

1. Universalidad

 2. Irreversibilidad

3. No funcionalidad.

4. Causalidad

5. Continuación no corpórea.

Uno de los aspectos más importantes en la intensidad y duración de la fase inicial del duelo es la disponibilidad de apoyo inmediato. La identificación de casos de alto riesgo (de padecer  reacciones anormales) e identificar los recursos para facilitación del duelo, han demostrado ser eficaces. 4

Los niños expresan su dolor de una forma diferente a la de un adulto; es muy común que el niño esté exaltado desde el punto de vista motor y por tanto juegue, salte, corra. También se pueden  apreciar cambios en el carácter,  humor, disminución del rendimiento escolar, alteraciones en la alimentación y el sueño. Es importante que ante estas reacciones el  adulto responda entendiendo el dolor del niño y permitiéndole espacios para que pregunte, teniendo en cuenta contestarle con la verdad sin utilizar expresiones como  “se fue, nos abandonó,  está en un largo sueño, se quedó dormidito”. Estos mensajes contradictorios NO ayudan en el proceso de elaboración del duelo del niño. Si bien los adultos no tienen todas las respuestas, pueden ayudar a los niños a comprender mejor ese proceso del luto, escucharlo, contestar sus preguntas, ofrecerle consuelo y apoyo,  darle  respuestas cortas, honestas y claras. Es importante garantizar que  la comunicación se genere en un ambiente de apertura donde el menor se sienta cómodo formulando preguntas, que generen respuestas apropiadas de acuerdo a la edad evitando introducir vocabulario confuso o ideas mágicas y  equivocadas respecto a la muerte y su causa. Se le debe animar para expresar sus emociones, lo cual lo hará sentir más seguro y atendido. 4

Solamente en el caso de muertes repentinas e inesperadas, sería aconsejable (aunque no siempre posible) apartar al niño durante las primeras horas. El niño puede y debe percibir que los adultos están tristes, o que lloran, que lo sienten tanto como él, pero se recomienda evitar el que el niño presencie escenas desgarradoras de dolor y pérdida de control de los adultos.

 DUELO Y DESARROLLO

 El entendimiento sobre la muerte y la forma de afrontarlo varían de acuerdo con el nivel de desarrollo, madurez emocional y  cognición del niño y el adolescente. [i]5

 ■ Menores de 3 años: no existe un concepto de muerte debido a las limitaciones en la percepción del tiempo y el espacio. A esta edad la muerte equivale a la separación en un sentido concreto debido a la percepción de que falta alguien. La separación es vivida como un abandono y representa una amenaza a la seguridad. Dentro de las emociones más dolorosas cabe destacar la ansiedad de la separación, la ambivalencia, la incertidumbre de llegar a apegarse a alguien y nuevamente perderlo, sentimientos de culpa y hostilidad, temor de haber sido causante de la separación (muerte) o de la infelicidad en la familia.

 ■ Entre los 3 y 5 años: el niño ve la muerte como un sueño o una larga jornada. La vida y la muerte aparecen aún como procesos intercambiables, en razón al pensamiento mágico característico de esta edad, la muerte es algo provisional y reversible. Hacia los cinco años puede comprender que la muerte significa no funcionalidad, irreversibilidad, pero todavía no comprende su universalidad. Ya existe un sentido de pérdida y pueden buscar a la persona fallecida activamente. Puede mostrar regresión en las etapas del desarrollo y ruptura en las relaciones con los demás por expresiones inesperadas de enojo y agresión.

 ■ Entre los 6 y 8 años: la muerte se personifica y aparece como algo externo, con causas determinadas, aunque al niño le resulta difícil imaginar su muerte o la de sus padres. A esta edad es común la expresión a través de temores o miedos, por ir a dormir o a estar solo. Los niños pueden presentar con frecuencia pesadillas, manifiestan más síntomas somáticos, cefaleas, dolores abdominales, problemas para concentrarse.

 ■ Entre los 9 y 10 años: los niños saben que la muerte es inevitable y que puede sucederles a ellos o a una persona cercana.

 ■ De los 11 años en adelante: los niños desarrollan su propia filosofía de la vida y, en consecuencia, cambian su actitud frente a la muerte. El adolescente ya comprende lo que significa la muerte para su vida futura, pero puede angustiarlo y obsesionarlo, provocando conductas agresivas e inadaptadas en un intento de negación de la realidad. Los adolescentes pueden aislarse de las actividades familiares y buscar soporte en sus pares. 2

 El duelo patológico

 Los niños con problemas serios de pena y de pérdida pueden mostrar una o más de las siguientes señales (duelo patológico): 6

• Un período prolongado de depresión durante el cual el niño pierde interés en sus actividades y eventos diarios.

• Insomnio, pérdida del apetito o miedo prolongado a estar solo.

• Regresión a una edad más temprana por un período extendido de tiempo.

• Imitación excesiva de la persona muerta.

• Manifestar frecuentemente su deseo de irse con la persona fallecida.

• Aislamiento de sus amigos, compañeros de clase y vecinos.

• Disminución acentuada en el rendimiento escolar o el negarse a ir a la escuela.

Estos síntomas de aviso pueden indicar que se necesita ayuda profesional.

Intervención terapéutica

Muchas de las dificultades que experimentan los niños luego de la pérdida de uno de los padres, dependerán de la conducta del padre sobreviviente. Cuando la conducta de este padre no es adecuada está indicada una ayuda profesional, que incluya: 7

 Terapia Cognitiva: consiste en aclarar mitos, fantasías, falsas creencias acerca de la muerte. Se trabaja con el pensamiento del sujeto.

Terapia Conductual: a través de técnicas de modificación conductual se tratan las alteraciones de la conducta infantil a que hubiere lugar.

Terapia Familiar: se centra en

•Trabajar en la elaboración del duelo normal

• Aceptar las emociones que se vivencian en relación al padre muerto

• Manejo adecuado de la culpa

• Trabajar la idealización del padre muerto

 CONCLUSIONES

  • Los niños tienen su propio concepto de la muerte, cada uno la ve conforme a su edad, a su formación intelectual, escolar y familiar.
  • El concepto de muerte es abstracto y complejo, de ahí que la forma de abordarlo y comprenderlo dependa de aspectos tales como la edad, el nivel socio- cultural, el nivel de desarrollo evolutivo, la educación, la religión, etc. Además de los aspectos emocionales que se encuentran involucrados.
  • En general todos los niños necesitan que se les participe del problema brindándoles información correcta y sencilla, que deberá ser acompañada de apoyo emocional, tal como seguridad y comprensión para afrontar la pérdida.
  • Los padres deben estar conscientes de cuáles son las reacciones normales de los niños ante la muerte de un familiar, así como las señales que indican que el niño está teniendo dificultad al enfrentarse a la pena; se deben evitar represiones inadecuadas y en los casos en los que se requiera facilitar  una intervención temprana y oportuna.

 BIBLIOGRAFÍA

  1.  1. Dr. Lionel Bernier V. Servicio de Neonatología, Hospital San José. Muerte y Duelo en el Niño.  Rev. Ped. Elec. [en línea] 2004, Vol 1, N° 1. ISSN 0718-0918
  2. 2. L. Cortés Lyda Marcela. Médica psiquiatra Universidad Militar Nueva Granada- R. Chaskel Coordinador Psiquiatría infantil y adolescencia Hospital Militar Central.  El diagnóstico y manejo del  duelo en niños y adolescentes en la práctica pediátrica Reconocimiento y manejo. Precop SCP.  CCAP  Volumen 8 Número
  3.  S.D. Flórez.  Psiquiatra. Universidad de Antioquía. Medellín, Colombia. Duelo Grief.    Suplemento 3 Anales@cfnavarra.es
  4. M. Palanca Maresca, P. Ortiz Soto. El pediatra ante el duelo del niño Pediatrics 2000; 105:445-447 
  5. L. Apraiz Sagarna. 3º Curso de Psicoterapia de Familia y de Pareja Escuela Vasco Navarra de Terapia Familia. Curso 2005/2006 – El duelo, Cómo ayudar a los niños a afrontarlo 
  6. Jorge L. Tizón. “Pérdida, pena, duelo”.  El duelo y los niños por Psicólogos Bilbao.    09.05.2010
  7. Keren Borrás. Manejo del duelo en los niños, 25 de febrero de 2009

Un comentario

  1. Sheyla dice:

    Me parecio muy interesante yo perdi a mi esposo hace 8 meses y mi hijo mucho me dice que ya paso bastante tiempo y su papa no viene que es un mentiroso

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