Prevención de Infecciones de Trasmisión Sexual (ITS) en adolescentes

Expositor: Dra. Juliana Jácome Meza. Residente II Medicina Familiar, Universidad Javeriana – Bogotá.

 Docente: Dra. Luz Helena Alba Especialista en Medicina Familiar, Directora de Programa de Medicina familiar, Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá

INTRODUCCIÓN

La adolescencia es una etapa del ciclo vital del desarrollo humano que se caracteriza por el crecimiento y maduración biológica, fisiológica, sicológica y social del individuo. Su inicio lo marca la capacidad biológica de reproducirse y su final la capacidad social de reproducirse.

La sexualidad y la reproducción están íntimamente ligadas a la calidad de vida, tanto en el ámbito de lo individual como de lo social. La salud sexual y reproductiva (SSR) se refiere a un estado general de bienestar físico, mental y social, y no a la mera ausencia de enfermedades o dolencias en todos los aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción, y entraña la posibilidad de ejercer los derechos sexuales y reproductivos (DSR). Un buen estado de SSR implica la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos, la posibilidad de ejercer el derecho a procrear o no, la libertad para decidir el número y espaciamiento de los hijos, el derecho a obtener información que posibilite la toma de decisiones libres e informadas  sin sufrir discriminación, coerción ni violencia, el acceso y la posibilidad de elección de métodos de regulación de la fecundidad seguros, eficaces, aceptables y asequibles, la eliminación de la violencia doméstica y sexual que afecta la integridad y la salud, así como el derecho a recibir servicios adecuados de atención a la salud que permitan embarazos y partos sin riesgos, y el acceso a servicios y programas de calidad para la promoción, detección, prevención y atención de todos los eventos relacionados con la sexualidad y la reproducción, independientemente del sexo, edad, etnia, clase, orientación sexual o estado civil de la persona, y teniendo en cuenta sus necesidades específicas de acuerdo con su ciclo vital.[1]

La educación sexual dirigida a los adolescentes no es solo un deber, sino también un derecho para garantizar la prevención de embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, además asegura el disfrute de la sexualidad plena que forma parte de la salud física y mental de las personas. Educar sobre sexualidad no es sinónimo de incentivar a los adolescentes a iniciar la práctica sexual a edad temprana, por el contrario es la forma de prevenir actos que impliquen consecuencias graves para la salud, con el consecuente costo económico y social, de manera que si un adolescente conoce los métodos de planificación y de prevención de enfermedades de trasmisión sexual  y sabe cómo utilizarlos, estaría  disfrutando de su derecho a la sexualidad de forma responsable.

En el mundo, cada minuto, 646 personas se infectan de una infección de transmisión sexual y se calcula que ya son más de 300 millones los afectados alrededor del planeta. En Colombia, según el Ministerio de la Protección Social, cada hora 10 colombianos, en promedio, son diagnosticados con una infección de transmisión sexual, principalmente virus de papiloma humano, sífilis, herpes y gonorrea. La población más vulnerable (73 por ciento) está entre los 15 y 34 años de edad. El aumento de la población afectada y la facilidad de transmisión de este tipo de enfermedades, han posicionado a las infecciones de transmisión sexual, ITS, en uno de los más graves problemas de salud pública de los últimos años con secuelas importantes a nivel sanitario y social, así como un alto costo para el sistema de salud y para los pacientes.

En nuestro país se busca concientizar a la comunidad en general sobre la prevención de las ITS, al igual que presentar los nuevos tratamientos que existen para contrarrestarlas e informar sobre las diferentes clases de enfermedades de transmisión sexual presentes en el país a través de diversas campañas educativas como es el caso de la adelantada por la Sociedad Colombiana de Urología, en el marco de su programa de responsabilidad social bajo el slogan “Si tu vida es toda una aventura, protegerte está en tus manos. Para evitar las enfermedades de transmisión sexual, ETS, la mejor solución es la prevención.”[2]

Algunos estudios  han demostrado que el diagnóstico y tratamiento oportunos de las ITS constituyen una estrategia fundamental de la lucha contra la diseminación del VIH/SIDA. El VIH epidémico ha alterado dramáticamente el campo de las ITS, la presentación clínica y las características de otras ITS.
Epidemiologia:

En los países en desarrollo existe un sub registro importante en el número de casos de ITS, el cual tiene varias explicaciones: elevada proporción de casos asintomáticos, servicios de salud no accesibles, escasa búsqueda de servicios de salud y limitado reporte de casos.

En Los Estados Unidos, el último reporte del CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) para el 2010 mostró las  tasas más altas para Clamydia y Gonorrea. La Clamydia presentó una tasa de reporte de 409 casos por cada 100.000/habitantes siendo tres veces más frecuente en mujeres. La Gonorrea ha presentado una disminución en su incidencia para una tasa de 100 casos por cada 100.000/habitantes y las Sífilis de 5 casos por cada 100.000/habitantes.

En cuanto al Herpes, durante la última década uno de cada 5 adolescentes y adultos ha tenido una infección. La infección genital por el VHS-2 es más frecuente en las mujeres (aproximadamente en una de cada cuatro mujeres) que entre los hombres (aproximadamente en uno de cada ocho hombres.

En la actualidad se calcula que alrededor de 20 millones de estadounidenses están infectados con el virus del papiloma humano (VPH). Otros seis millones de personas contraen anualmente la infección por primera vez. El VPH es tan común, que al menos el 50% de los hombres y mujeres sexualmente activos lo contraen en algún momento de su vida.[3]

Según un informe del Banco Mundial, en los últimos veinte años, alrededor de 600.000 personas han muerto por causa del SIDA en la región de América Latina y el Caribe (ALC). Dos millones de personas viven con VIH/SIDA y aproximadamente 567 contraen el virus cada día.[4]

En Colombia desde 1983, cuando se reportó el primer caso de infección por VIH, y hasta julio de 2011 se han notificado un total de 83.467 casos de infección por VIH/SIDA y muerte. En Colombia, la prevalencia estimada nacional de infección por VIH/Sida es de 0.57% en población de 15 a 49 años, estando por debajo del 1%[5].

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud, en el primer semestre de 2011 se notificaron 4.468 nuevos casos de personas con VIH/sida, de los cuales 3213 fueron hombres [72%] y 1.255 mujeres [28%]; el 76% de los casos se encuentran en el grupo de 15 a 44 años de edad. El 2% del total (101 casos) son menores de 18 años y 1% (43 casos) son menores de 15 años.

En general, según reportes del Ministerio de la Protección Social, cada hora son contagiados diez colombianos de alguna enfermedad de transmisión sexual, llegando en el 2010 a 91.123 personas, distribuidas en Bogotá, con 19.817 casos; Antioquia, con 15.721; Valle, con 6.548; Atlántico, con 6.220 y Cauca, con 5.744.

 

Factores de riesgo:

Los adolescentes son considerados de alto riesgo para adquirir ITS por los siguientes motivos: son biológicamente más susceptibles a la infección-el ectropión cervical fisiológico, la inmadurez del sistema inmunológico y la poca exposición de las menores a los patógenos-; tienen mayor posibilidad de contraer infecciones con curso clínico asintomático desarrollando diversas infecciones a temprana edad; están los factores de tipo psicológico, social y cultural que influyen para un inicio temprano de las relaciones sexuales, además de presentarlas bajo condiciones de riesgo -la monogamia secuencial, la no mutualidad monogamia y el bajo uso del condón; además de que en esta etapa del desarrollo existe la creencia de invulnerabilidad; son más renuentes a solicitar consulta médica por miedo a ser juzgados o delatados ante sus padres y finalmente, muy común en nues­tro medio, la dificultad para acceder a los servicios médicos por falta de recursos y los bajos índices de afiliación al Sistema de Seguridad Social[6].

 

Prevención:

La prevención de las ITS incluye, evitar su aparición, reconocimiento temprano y el tratamiento efectivo cuando se presentan. Ello no sólo disminuye las probabilidades de complicaciones para el paciente sino que también previene nuevas infecciones en la comunidad. Mientras más rápido se trate un paciente que padezca alguna  ITS, menor será la posibilidad de que se transmita a otras personas.

La mejor política para la prevención de las ITS es evitar la exposición por lo que se debe educar y aconsejar para reducir la probabilidad de exposición a las ITS mediante[7]:

  • El retraso en la iniciación de la actividad sexual
  • La reducción del número de parejas sexuales
  • La utilización correcta y consistente de condones. Se debe siempre explicar a los adolescentes que de forma clara y sencilla que el uso de condones, el método más confiable cuando las personas desean protegerse así mismas o a sus parejas de cualquier riesgo de ITS y por tanto al utilizarlos en forma correcta, constituyen una barrera que impide la entrada de bacterias o virus.
Uso apropiado del Condón femenino

Tamizaje:

Según la USPSTF no hay una recomendación basada en la evidencia acerca de una edad específica en la que se debe comenzar la tamización de ITS, esta conducta estará determinada por la edad a la primera relación sexual, los datos epidemiológicos y los datos sobre la prevalencia de conductas de riesgo para cada población. Las personas  estarán en riesgo de contraer una ITS si se exponen a un agente causal, independientemente de la edad, sin embargo, el tratamiento de las infecciones asintomáticas (por ejemplo, infertilidad, embarazo ectópico) será diferente dependiendo de la etapa reproductiva de la mujer.[9]

• Se recomienda realizar examen de rutina para C. trachomatis de todas las mujeres sexualmente activas con edades ≤ 25 años, cada año. La evidencia es insuficiente para recomendar la tamización de rutina para C. trachomatis en hombres jóvenes sexualmente activos ya que no se ha evidenciado eficacia y costo-efectividad. Sin embargo, la detección en  hombres jóvenes sexualmente activos debe ser considerada en situaciones clínicas asociadas con la alta prevalencia de clamidia (por ejemplo, las clínicas de adolescentes, centros penitenciarios, y clínicas de enfermedades de transmisión sexual). La prueba de reacción en cadena de la polimerasa, es la prueba de tamización recomendada por el CDC, sin embargo, en Colombia es un examen costoso (alrededor de $120.000 pesos colombianos) el cual  no está cubierto por el plan obligatorio de salud, lo que hace que la PCR para Chlamydia no sea una prueba ampliamente disponible en nuestro país, por lo que no se hace la tamización de forma rutinaria. [10] [11].

•Se debe tamizar para sífilis a las personas en riesgo alto y a toda mujer embarazada (A). De acuerdo con el USPSTF, el perfil de riesgo para sífilis incluye las siguientes poblaciones: hombres que tienen actividad sexual con otros hombres, trabajadores y trabajadoras sexuales, personas que intercambian sexo por drogas, personas detenidas en cárceles; las personas con este perfil deben considerarse para la realización de la prueba de tamizaje; sin embargo, no existe ninguna evidencia que permita definir la frecuencia del mismo.
• La prueba del VIH debe ser discutida con todos los adolescentes y  de acuerdo al perfil de riesgo se debe ofrecer a los que son sexualmente activas y aquellas que usan drogas inyectables.
• Directrices de la USPSTF y el ACOG recomienda que la detección del virus de papiloma humano como agente causal de cáncer de cuello uterino debe iniciar a la edad de 21 años, dada  la baja incidencia de cáncer de cuello uterino y la limitada utilidad de la detección de los adolescentes más jóvenes. Sin embargo, la American Cancer Society (ACS) recomienda que las mujeres comiencen el tamizaje para VPH con pruebas de citología vaginal 3  años después de iniciar la actividad sexual, pero a más tardar a los  21 años de edad. Adoptar el esquema 1-1-3 en aquellas mujeres con bajo riesgo de infecciones de transmisión sexual. (recomendación A)

  • En cuanto a Hepatitis B, se recomienda fuertemente tamizar  a todas las mujeres embarazadas que acudan al primer control prenatal (Recomendación A). No se recomienda tamizar rutinariamente a la población general para infección crónica por HBV (Recomendación D). No se encontró evidencia de que la tamización en la población general tuviese impacto en morbilidad, en términos de presentación de la enfermedad, complicaciones como cirrosis o carcinoma hepatocelular ni mortalidad.

Recomendaciones de tamización para ITS en mujeres no embarazadas :

ITS

USPSTF

CDC

AAFP

ACOG

Chlamydia Tamizar a mujeres de 25 años o  menores con factores de riesgo Tamizar a mujeres de 25 años o  menores con factores de riesgo Tamizar a mujeres de 25 años o  menores con factores de riesgo Tamizar a mujeres de 25 años o  menores con factores de riesgo
Gonorrhea Tamizar a mujeres de 25 años o  menores con factores de riesgo Tamizar a mujeres con factores de riesgo Tamizar a mujeres de 25 años o  menores con factores de riesgo Tamizar adolescentes y otras poblaciones con factores de riesgo
Sfilis Tamizar a mujeres con factores de riesgo Tamizar a mujeres con exposición a sífilis Tamizar a mujeres con factores de riesgo Tamizar a mujeres con factores de riesgo
HIV Tamizar a mujeres con factores de riesgo Tamizaje global Tamizar a mujeres con factores de riesgo Tamizar a mujeres con factores de riesgo
Hepatitis B No tamizar a la población general Tamizar a las mujeres de alto riesgo antes de vacunar No tamizar a la población general No recomendaciones especificas
Hepatitis C No tamizar a la población general.No hay evidencia suficiente para recomendar a favor o en contra de la tamización en mujeres con factores de riesgo Tamizar a las mujeres de alto riesgo No tamizar a la población general.No hay evidencia suficiente para recomendar a favor o en contra de la tamización en mujeres con factores de riesgo Tamizar a las mujeres de alto riesgo
HSV No tamizar No tamizar a la población general No tamizar Tamizar si la pareja presenta infección por herpes virus

http://www.uspreventiveservicestaskforce.org

 

 Grados de recomendación para la tamización de ITS según USPSTF

 

Mujeres no embarazadas

Mujeres embarazadas

Hombres

ITS

Sin factores de riesgo

Con factores de riesgo

Sin factores de riesgo

Con factores de riesgo

Sin factores de riesgo

Con factores de riesgo

Chlamydia

C

A

C

B

I

I

Gonorrhea

D

B

I

B

D

I

Syphilis

D

A

A

A

D

A

HIV

C

A

A

A

C

A

Hepatitis B

D

D

A

A

D

D

Hepatitis C

D

I

D

I

HSV

D

D

D

D

D

D

HPV

I

I

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Vacunación:

  • Virus del papiloma humano (VPH):   Existen actualmente 2 vacunas contra VPH en el mercado, Cervarix de laboratorio Glaxo Smith Kline, es una vacuna bivalente dando cobertura a los tipos 16 y 18 de VPH y Gardasil ,es cuadrivalente dando cobertura a los tipos 6, 11, 16 y 18 de VPH. La Academia Americana de Pediatria recomienda[12]:
  • Las adolescentes de 11 a 12 años de edad deben ser vacunadas rutinariamente con 3 dosis de HPV4 o HPV2 administrada por vía intramuscular a los 0, 2  y 6 meses. Las vacunas pueden ser administradas a partir de 9 años de edad en el criterio del médico.
  • Todas las adolescentes y mujeres de 13 a 26 años de edad que no han sido vacunados con anterioridad o no han completado la serie completa de vacunas, deberán  completarla.
  • Los adolescentes de 11 a 12 años de edad deben ser vacunados rutinariamente con 3 dosis de HPV4 administrada por vía intramuscular a los 0, 2, y 6 meses. La vacuna se puede administrar a partir de 9 años de edad en el criterio del médico.
  • Todos los adolescentes y los hombres 13 a 21 años de edad que no han sido vacunados con anterioridad o que no hayan completado el esquema de vacunación completo deben recibir la serie completa de HPV4.
  • Hombres 22 a 26 años de edad que no han sido vacunados con anterioridad o que no hayan completado el esquema de vacunación completo pueden recibir la vacuna HPV4. La costó-eficacia no justifica una recomendación más fuerte en este grupo de edad.
  • La actividad sexual previa no es una contraindicación para la vacunación con VPH o la terminación de la serie de inmunización. Los pacientes infectados con un tipo de HPV aún pueden beneficiarse de la protección contra el resto de los tipos de VPH en la vacuna. No se recomienda la realización de pruebas para exposición previa al VPH. La vacuna contra el VPH se puede administrar cuando un paciente tiene un resultado anormal en la citología. No se conoce beneficio terapéutico  (salvo profiláctico) de las vacunas del VPH.
  • Personas infectadas con VIH de ambos sexos, de 9 a 26 años de edad, que no han sido vacunados con anterioridad o no han completado la serie de vacunas deben recibir o completar su serie con HPV4.
  • Las Vacunas contra el VPH se pueden administrar en la misma visita junto con  otras vacunas.
  • La Vacuna contra el VPH puede administrarse en estas circunstancias especiales: a)  cuando un paciente está inmunodeprimido, debido a enfermedad o medicamentos. b) cuando una paciente está amamantando
  • La Vacuna contra el VPH no se recomienda durante el embarazo. El médico debe preguntar sobre el embarazo en mujeres sexualmente activas, pero una prueba de embarazo no se requiere antes de comenzar la serie de inmunización. Si una mujer  receptora de la vacuna queda embarazada, las dosis posteriores se debe posponer hasta la finalización del embarazo.
  • Debido a que la vacuna contra el VPH no previene la infección atribuible a todos los tipos de VPH de alto riesgo, se recomienda seguir llevando a cabo  la detección del cáncer de cuello en mujeres que han recibido la vacuna contra el VPH.
  • La administración de la vacuna contra el VPH no cambia las recomendaciones actuales sobre  el uso de métodos de barrera para la prevención del VPH y otras infecciones de transmisión sexual, así como las prácticas saludables  de actividad sexual, incluidos los preservativos y la abstinencia.
  • Las Inmunizaciones contra el VPH de los niños de 9 años de edad y mayores deberían  ser cubiertos por los servicios de salud públicos y privados.

Hepatitis B: La forma más eficaz de controlar y prevenir la infección por VHB  es fundamentalmente la inmunización o vacunación, sin olvidar el cuidado personal y las medidas de seguridad en el manejo de fluidos corporales, sangre y hemoderivados.

Colombia es un país que ha evolucionado de prevalencias intermedias a prevalencias bajas con un 2% de la población positiva para el antígeno de superficie, HBsAg. Esto, gracias a la implementación de programas de vacunación universal en la población infantil. No obstante, la prevalencia varía entre las distintas regiones, llegándose a tener prevalencias altas en zonas limítrofes con Venezuela y Brasil y en la región de la Orinoquia. La serie de vacunación contra el VHB se recomienda para todos los adolescentes. Los adolescentes que no hayan recibido previamente la vacuna de hepatitis B deben ser vacunados rutinariamente a cualquier edad con una dosis adecuada y el horario[13].

Los estudios han demostrado que tras tres dosis se induce una respuesta protectora de anticuerpos en el 95% a 98% de los individuos vacunados. Se consideran títulos protectores los iguales o superiores a 10 mU/ml de antiHBs, pudiéndose encontrar estos niveles normalmente a partir de las dos semanas de la segunda dosis. De manera general, la respuesta inmunitaria es mayor en niños y adolescentes que en adultos. Además varios estudios también  han demostrado que la vacunación completa induce anticuerpos que alcanzan concentraciones protectoras en más del 95% de los lactantes, niños y adultos jóvenes. Cuando la vacunación primaria se produce después de los 40 años, la protección disminuye al 90%, y después de los 60 años al 65% a 75%. La protección dura al menos 20 años y debería persistir toda la vida. Respecto a los mutantes del VHB, no existe ninguna eficacia vacunal probada contra éstos, si bien su significación epidemiológica es muy baja.[14]

Hay que tener en cuenta que la eficacia de la vacuna en enfermos inmunodeprimidos o sometidos a hemodiálisis es baja, por lo que en estos casos habrá que emplear esquemas y dosis diferentes.

Se debe vacunar a todos los niños y adolescentes de menos de 18 años que no hayan sido vacunados con anterioridad. Asimismo, se debe vacunar a los integrantes de los grupos con mayor riesgo, tales como:

  • personas con comportamientos sexuales de alto riesgo;
  • parejas y contactos domésticos de pacientes infectados para el VHB;
  • consumidores de drogas por vía parenteral;
  • pacientes que necesitan transfusiones frecuentes de sangre o productos sanguíneos;
  • receptores de trasplantes de órganos sólidos;
  • individuos con riesgo laboral de infección por VHB, tales como los profesionales sanitarios, y
  • viajeros internacionales a países con altas tasas de infección por VHB.

Otras recomendaciones para la prevención de la hepatitis B incluyen:

  • Investigar para antígeno de superficie (HBsAg) a los contactos íntimos o sexuales de portadores, y si son negativos se deben vacunar.
  • Los neonatos de madres infectadas deben recibir globulina específica para VHB (HBIG) las primeras doce horas de nacidos y primera dosis de vacuna en la primera semana.
  • Se deben investigar todos los grupos de riesgo, y si son negativos deben vacunarse. Accidentes de trabajo con paciente HBV positivo, si no están vacunados, deben recibir HBIG e iniciar esquema de vacunación.
  •  Consejería a portadores para prevenir transmisión (p. ej. prácticas sexuales, cubrimiento de heridas y evitar contacto con secreciones, etc.).

 Conclusiones:

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano en la que ocurren cambios físicos, químicos, y socio emocionales, además del desarrollo de características sexuales secundarias, en esta etapa se desarrollan además, emociones concomitantes con la maduración sexual genital, por el mayor interés que existe en el sexo opuesto y en su mismo sexo además de presentar cambios en la adaptación e integración del nuevo cuerpo, al desarrollo del pensamiento y juicio crítico, la reestructuración de su identidad y la anticipación de un futuro a través de la construcción de un proyecto de vida.

Las infecciones de transmisión sexual (ITS), son un grupo de enfermedades que se adquieren fundamentalmente por contacto sexual, afectan a personas de cualquier edad, aunque son los adolescentes y los jóvenes adultos los grupos poblacionales más afectados. Se presentan más frecuentes en aquellos individuos que mantienen conductas y actitudes sexuales riesgosas, entre ellas tener más de una pareja sexual, practicar coito de forma no segura, no usar preservativo, etc.

Para la prevención de ITS y SIDA son importantes los métodos anticonceptivos de barrera y aun más efectivo es la abstinencia. Sin embargo, los adolescentes se interesan más en estos con el fin de evitar embarazos y no como métodos de prevención de ITS.

Es ampliamente reconocido que el VIH y otras ITS, no se previenen  con programas únicos y aislados sino  a través de una combinación de métodos de prevención que incluyen: a) cambio en las conductas individuales de riesgo, b) garantizar el acceso a herramientas y tecnologías biomédicas que disminuyan la probabilidad de conductas de riesgo que lleven a la transmisión del VIH, y c) alterar las normas sociales y culturales o el entorno físico para facilitar la reducción del riesgo y maximizar el alcance e impacto de los servicios de prevención.

Un método sencillo para realizar prevención de la salud sexual, es durante la consulta realizar las siguientes preguntas y de acuerdo a la información obtenida se definirá la conducta a seguir.

Preguntas para prevención de salud sexual[15] 
Como se protege para vih y otras its?
Alguna vez se ha realizado la prueba de VIH?
Utiliza algún método para evitar el embarazo? Esta satisfecha/o con este método?
Alguna vez se ha vacunado contra Hepatitis? Le gustaría hacerlo?

En los controles médicos se debe Incluir recomendaciones tanto a los padres como a los adolescentes para la educación en salud sexual y reproductiva de sus hijos adecuada a la edad, sumado a que la consulta es el espacio propicio para:

  • Identificar comportamientos y prácticas de riesgo.
  • Comprobar la utilización de protección y valorar actitud, conocimientos y habilidades en su uso. Reforzar su utilización.
  • Valorar, según riesgo individual, la realización de cribado de ITS.
  • No aconsejar exclusivamente la abstinencia como única opción preventiva.
  • Aconsejar, como primera elección, los preservativos masculinos de látex para relaciones esporádicas y éstos combinados con anticonceptivos orales  para relaciones continuadas para evitar embarazos no deseados.
  • Comprobar o recomendar vacunación contra la hepatitis B y contra VPH.

Los servicios preventivos de Canadá y estados Unidos  recomiendan proporcionar educación y servicios de contracepción. Además de involucrar lo antes posible a los púberes y si es posible a sus padres, en una discusión abierta sobre desarrollo sexual, prevención de enfermedades de transmisión sexual y prevención de  embarazo no deseado. Orientar la práctica contraceptiva de adolescentes sexualmente activos  y cuando esté indicado, proporcional educación, consejo, contracepción y seguimiento.  Los contraceptivos orales combinados con los preservativos como primera elección para los adolescentes que no deseen abstenerse sexualmente. Dar consejo y educación individualizado, según preferencias, conocimientos, habilidades de cada adolescente y su pareja. Tener  durante la consulta empatía, confidencialidad, no juzgar y actitud de apoyo. Proporcionar, junto a mensajes verbales, material educativo  escrito. Obtener una historia sexual detallada que incluya cuestiones directas sobre actividad sexual, utilización de preservativos u otros métodos de barrera y de anticonceptivos (en el pasado y en la actualidad), número y características de parejas sexuales pasadas y presentes (incluyendo parejas del mismo sexo y usuarios de drogas parenterales), prácticas de alto riesgo como coito anal, nivel de conocimientos sobre ITS y embarazo y antecedentes de embarazo y/o ITS. También recomiendan como medidas para reducir los riesgos la abstinencia, las relaciones mutuamente monógamas y el rechazo del contacto con parejas de alto riesgo (usuarios de drogas parenterales, prostitución y personas con muchas parejas sexuales) y la utilización de condones de látex o los métodos barrera femeninos con espermicida. Enfatizar la asociación entre alcohol/drogas y prácticas de riesgo.

Se recomienda tamizar  (sin indicar su frecuencia) a todas las adolescentes no embarazadas con factores de riesgo (prostitución, episodios repetidos de ITS, más de un compañero sexual el pasado año, personas que estén en tratamiento por alguna ITS, antecedente de drogas parenterales, pareja pasada o presente bisexual), para Chlamydia, gonorrea, hiv y sífilis.

Por último se recomiendan la vacunación de hepatitis B en los comportamientos de riesgo.

Bibliografía

[1] Política Nacional De Salud Sexual Y Reproductiva, Colombia 2003

[2]  Sociedad Colombiana De Urología Http://Www.Scu.Org.Co

 [6] Infecciones De Transmisión Sexual En Adolescentes (Its)Clara María Restrepo Moreno

 [7] Infecciones De Transmisión Sexual Y Otras Infecciones Del Tracto Reproductivo: Una Guía Para La Práctica Básica. Salud Reproductiva E Investigaciones Conexas. Organización Mundial De La Salud 2005

 [10] Prevention And Management Of Chlamydial Infections In Adolescents:A Toolkit For Clinicians. August 2006 Third Edition. Massachusetts Department Of Public Health Bureau Of Communicable Disease Control , Division Of Std

 [11] Se Justifica Hacer Tamización Para Chlamydia? Dr. Javier Gómez L Especialización En Medicina Familiar Puj. Diciembre De 2009.

 [12] Committee On Infectious Diseases. Hpv Vaccine Recommendations. Pediatrics, Volume 129 (3) March 2012

 [13] Idrovo Cubides Víctor. Hepatitis Por Virus B. Rev Col Gastroenterol  [Serial On The Internet]. 2007  June [Cited  2012  June  01] ;  22(2): 111-117.

 [15] The Proactive Sexual Health History Margaret R.H. Nusbaum, D.O., M.P.H November 1, 2002  /  Volume 66, Number 9 Www.Aafp.Org/Afp