Consumo de café y morbimortalidad: Una revisión narrativa

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Revisión a cargo de: Alejandro De la Hoz Gómez – Médico Interno de Medicina Familiar

Tutor a cargo de la Revisión: Luz Helena Alba  M.D – MSc – Especialista en Medicina Familiar

Introducción:

El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo por sus facultades estimulantes y sus características organolépticas (1–4). Varios de nosotros consumimos café como acompañante de una comida o con el objetivo de mantenernos despiertos durante largas jornadas que requieren de un estado de vigilia sostenido. (4) Es también una bebida que estimula conversaciones con amigos o colegas, mientras se debaten temas importantes o banales. En este contexto, no son pocas las veces que nos preguntamos si es bueno tomar café.

Múltiples investigaciones han sugerido la existencia de riesgos y beneficios para la salud derivados de su consumo. Sin embargo, muchos de los estudios que relacionan el café con desenlaces adversos no tienen una metodología confiable, lo que permite que factores de confusión como el consumo de tabaco o de alcohol influyan en los resultados. Esta revisión buscó describir las características del café, su composición bioquímica y sus efectos fisiológicos, y hacer una revisión narrativa de los estudios más relevantes de los últimos 5 años con evidencia sobre su impacto en morbimortalidad.

Metodología:

Se realizó una revisión narrativa no exhaustiva sobre el efecto del café y la cafeína en la morbimortalidad. Para esto se realizó una búsqueda en las bases de datos MEDLINE y LILACS con los términos MeSH ‘Coffee’ or ‘Caffeine’ and ‘Mortality’ or ‘Health’. Se hizo una descripción de los resultados de los metanálisis más relevantes publicados entre 2012 y 2016 que analizaran la relación entre consumo de café y mortalidad por todas las causas, mortalidad cardiovascular y mortalidad por cáncer. También se describieron los resultados de los experimentos clínicos, estudios observacionales y metanálisis publicados en 2017 que describieran la relación entre café o cafeína y morbimortalidad.

Se encontraron 5 metanálisis entre el 2013 y el 2016 (6–10). La mayoría de metanálisis incluyeron estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Japón que estuvieran indexados en las bases de datos MEDLINE, SCOPUS y EMBASE. La pregunta PICO de los artículos incluyó población general y un artículo tuvo en cuenta pacientes que hubieran tenido un infarto agudo de miocardio reciente. También se incluyeron 7 estudios del 2017 que analizaron la relación entre consumo de café o cafeína y morbimortalidad.

Origen del café:

Se denomina café al resultado de la infusión del producto derivado de la semilla de la cereza de café, fruto de un arbusto tropical llamado cafeto, de la familia Rubiacias y género Coffea spp, cuyas especies más cultivadas son Arábica y Robusta.  (1)El origen de la bebida se remonta al siglo IX (4), en Absidia, antigua Etiopía, donde según narra el mito un pastor observó cómo las cabras que comían los frutos de un arbusto se tornaban energéticas y activas. Al ver esto, tomó los frutos del arbusto y los puso al fuego y al percatarse de que expedían un olor agradable los sacó del fuego y los puso en agua. A partir del siglo XIII, el consumo de café se hizo popular y en el siglo XV se introdujo en diferentes países hasta llegar a la península arábiga (5). En siglos posteriores llegó hasta Europa y hasta el siglo XVIII se establecieron las primeras plantaciones en Brasil, país que actualmente es el mayor productor de café en el mundo. (1)

Bioquímica del café y efectos fisiológicos:

Entre los componentes químicos del café podemos encontrar la cafeína, micronutrientes (aminoácidos, ácido linoléico, triglicéridos, azúcares y vitaminas), diterpenos como el kahweol y el cafestol, fenoles como el ácido clorogénico, ácidos volátiles como el fórmico y acético y no volátiles como el láctico, pirúvico, tártrico y cítrico. (1,2,4)

La cafeína (1,3,7 trimetilxantina) es una metilxantina presente en el café, la cocoa, las nueces de cola y las hojas de té. (2,4) Esta sustancia estimula el sistema nervioso central y aumentan la capacidad de las personas de mantenerse alerta, aun en deprivación del sueño(2,4). Su efecto farmacológico se debe a la acción antagónica en los receptores de adenosina A1 y A2A y receptores GABA cuya acción es ansiolítica y sedativo/hipnótica. (2–4) En una taza de café se pueden encontrar entre 29 y 176 mg de cafeína por taza con los que pueden alcanzarse niveles plasmáticos de 50mcg/ml. La vida media es de 2.5 a 10 horas y el metabolismo es hepático por el citocromo P450 (CYP1A2) (95%) y renal (5%). (1,4)

El Kahweol y el Cafestol se encuentran en forma libre o esterificada como palmitato. Estos diterpenos son responsables del aumento de colesterol LDL y cada taza contiene aproximadamente 1.5 mg. (1)

Los ácidos clorogénico, caféico, fenílico y cumarínico son ésteres fenólicos. Una taza de café contiene entre 70 y 350 mg. Estos compuestos tienen una actividad antioxidante, a la que se le atribuyen varios de sus efectos benéficos en la salud. Además de estos compuestos, también se le han atribuido efectos antioxidantes a la cafeína y las melatoidinas por inhibición de la lipoperoxidación. Todos estos compuestos logran una actividad similar al glutatión. (1,2)

Café y salud:

Se ha descrito que el café tiene efectos en la salud por su composición bioquímica y efectos fisiológicos. Algunos beneficios descritos son el menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (1,2,4,5) También se le atribuye la disminución del riesgo de cirrosis hepática y carcinoma hepático. Otros estudios han mostrado un efecto protector contra enfermedades mentales como Parkinson y Alzheimer por su efecto antioxidante y por la potenciación de la acetilcolina, influyendo en la memoria y la atención. También se menciona un efecto protector contra los cánceres de seno y colon (2).

Respecto a las desventajas, se ha descrito aumento del riesgo cardiovascular por la elevación de la presión sanguínea, el aumento en los niveles de homocisteína por disminución de la vitamina B6 y aumento de triglicéridos y LDL circulantes por el kahweol y el cafestol. También se ha descrito un supuesto efecto arritmogénico, sin embargo, como hemos mencionado los estudios no son consistentes con otros que sugieren una disminución del riesgo cardiovascular, como el estudio de Dieta, Cáncer y Salud Danés, que concluyó que el consumo de hasta 10 tazas de café o 997 mg al día no aumenta la incidencia de arritmias. (4,5)

Otros efectos negativos del café que se han mencionado en la literatura son el riesgo de muerte o sufrimiento fetal (3), cáncer gástrico, úlceras gástricas, osteoporosis, artritis reumatoidea y el agravamiento de condiciones psiquiátricas subyacentes como trastornos de ansiedad y trastornos psicóticos. (1,2,4)Algunos autores han asociado los efectos negativos del café a un consumo diario de más de 650mg diarios de cafeína o al consumo agudo de café en personas que no lo toman regularmente. Algunos efectos adversos a corto plazo descritos son taquicardia, insomnio, inquietud, ansiedad, temblor, cefalea y dolor abdominal. Estos efectos se pueden producir a cualquier dosis, sin embargo, la dosis tóxica de cafeína es 15-30mg/kg, produciendo agitación, delirio, disnea, arritmias, mioclonías, náuseas, vómito, hipoglicemia e hipocalcemia. (2)

Metanálisis de Café y Mortalidad (2012-2016):

La intervención en todos los estudios fue consumo de café, medido como número de tazas al día. El grupo control eran personas que consumieran menos de una taza de café al día y el desenlace en la mayoría de estudios fue mortalidad por cualquier causa, mortalidad cardiovascular y mortalidad por cáncer. Todos los metanálisis evaluaron la heterogeneidad entre los estudios, encontrando una heterogeneidad estadísticamente significativa en la mayoría. Esto se debió a variables difíciles de estandarizar como el tipo de café, las dosis comparadas y su preparación. También se evaluó el sesgo de publicación de los estudios y que hicieran ajuste de los resultados controlándolas variables de confusión como el consumo de tabaco y alcohol. Los metanálisis seleccionados buscaron estimar el riesgo relativo (RR) para los desenlaces con un intervalo de confianza del 95%.

En un estudio publicado por Malerba et al (2013), los autores realizaron una revisión sistemática y metanálisis de estudios observacionales prospectivos indexados en MEDLINE y EMBASE para evaluar la relación entre consumo de café y mortalidad. Se excluyeron estudios que no tenían resultados de cohortes, que no proveían riesgos relativos con un intervalo de confianza suficiente para interpretarlos, que consideraron incidencia de enfermedad y mortalidad, que analizaron poblaciones específicas o pacientes con cánceres específicos. También se excluyeron artículos donde los decesos fueron menores a 100. En total fueron incluidos 28 estudios. (6)

Todos los estudios reportaron el consumo de café en número de tazas/día. Se consideró consumo bajo de café como 1 taza o menos al día, consumo moderado 3 tazas/día y pesado más de 3 tazas/día. El RR para mortalidad por todas las causas de las personas con consumo moderado y pesado de café vs. Consumo bajo fue 0.87 (95% IC 0.82-0.93) al ajustar el resultado por consumo de tabaco y de 0.88 (95% IC 0.83-0.93) al estratificar por consumo de alcohol. El riesgo de mortalidad cardiovascular de las personas con consumo moderado y pesado de café vs. No consumo fue RR 0.89 (IC 95% 0.77-1.02) y de consumo moderado vs consumo pesado fue 0.95 (IC 95% 0.78-1.15). El RR de mortalidad por cáncer en personas con consumo pesado de café vs. consumo bajo fue 1.03 (IC 95% 0.97-1.10). Este estudio concluyó que hay una reducción del riesgo relativo para mortalidad por cualquier causa del 13% y de mortalidad cardiovascular del 11% para personas con consumo moderado y pesado de café respecto a las personas con consumo bajo de café.  No se encontró una relación significativa entre el consumo de café y la mortalidad por cáncer.(6)

En 2014 se realizaron 2 metanálisis. El primero realizado por Zhao et al. Quienes analizaron la relación dosis respuesta en el consumo de café y mortalidad por todas las causas. Su revisión sistemática fue realizada en MEDLINE y SCOPUS. Encontraron en total 17 estudios elegibles que sumaron 1.054.571 participantes y 131.212 muertes por todas las causas. El consumo de café fue categorizado en 3 grupos: 1) no consumo, 2) 1 a 3 tazas/día 3) 3 a 5 tazas/día y 4) más de 5 tazas. El tiempo de seguimiento fue 7.1-25 años. No se tuvieron en cuenta estudios en personas con enfermedad cardiovascular, cáncer, hipertensión arterial ni diabetes mellitus.(7)

Estos autores encontraron un RR para mortalidad por cualquier causa fue de 0.89(IC 95% 0.85-0.93) en consumidores de 1 a 3 tazas/día, de 0.87 (IC 95% 0.83-91) para consumidores de 3 a 5 tazas/día y 0.90 (IC 95% 0.87-0.94) para consumidores de más de 5 tazas/día al compararlos con no consumidores. A diferencia lo encontrado por Malerba et al.(6),  los efectos del café fueron más importantes en mujeres; en hombre se obtuvo un RR de mortalidad por todas las causas de 0.91 (IC 95% 0.84-0.99) en el grupo de 1-3 tazas/día, de 0.90 (IC 95% 0.85-0.97) en el grupo de 3-5 tazas/día y 0.94 (IC 95% 0.84-1.04) en el grupo de más de 5 tazas/día. Mientras que en mujeres el RR fue de 0.84 (IC 95% 0.80-0.88) en el grupo de 1-3 tazas/día, 0.81 (IC 95% 0.75-0.87) en el grupo de 3-5 tazas/día y de 0.85 (IC 95% 0.80-0.90) en el grupo de más de 5 tazas/día. Los autores atribuyen estos desenlaces al estradiol y su efecto en el metabolismo de la cafeína. (7)

El segundo metanálisis realizado en 2014 fue el de Crippa et al. Quienes tomaron los estudios elegibles entre 1966 y 2013 indexados en MEDLINE con el objetivo de evaluar el efecto dosis respuesta del consumo de café en la mortalidad por todas las causas. A diferencia de Zhao et al. (7)Evaluaron también el RR de mortalidad por enfermedad cardiovascular y todos los cánceres. Seleccionaron 21 estudios de los cuales 18 aportaron RR para mortalidad por cualquier causa, 16 para mortalidad cardiovascular y 9 dieron datos para mortalidad por cualquier cáncer. En total hubo 121.915 muertes y 997.464 participantes. Encontraron que el RR para mortalidad por cualquier causa fue 0.92 (IC 95% 0.91-0.94) para 1 taza al día, 0.87 (IC 95% 0.84- 0.90) para 2 tazas/día y 0.85 (IC 95% 0.82-0.88) para 3 tazas/día y 0.84 (IC 95% 0.82-0.88) para 4 tazas/día y 0.86 (IC 95% 0.83-0.88) para 6 o más tazas al día. Respecto a la mortalidad cardiovascular se observó un RR de 0.89 (IC 95% 0.86-0.91) para 1 taza/día, 0.81 (IC 95% 0.77-0.85) para 2 tazas día, 0.79 (IC 95% 0.74-0.84) para 3 tazas día, 0.80 (IC 95% 0.74-0.86)  para 4 tazas al día y 0.85 (IC 95% 0.75-0.95) para 6 tazas al día, al compararlos con no consumo de café. Los autores concluyen que la mayor reducción del riesgo relativo se da con 4 tazas/día para mortalidad por todas las causas y con 3 tazas/día para mortalidad cardiovascular, lo cual concuerda en dosis con los hallazgos de Zhao et al. (8)

Los últimos dos metanálisis seleccionados fueron el de Grosso et al. (2016) y el de Brown et al (2016). El primero utilizó una metodología fue similar a los anteriores. Se realizó una revisión sistemática en MEDLINE Y EMBASE y un metanálisis de los artículos con diseño prospectivo, que evaluaran café y mortalidad para 3 categorías de consumo de café. Se seleccionaron 31 estudios con un total de 1.610.543 individuos y 183.991 muertes por todas las causas, 34.574 cardiovasculares y 40.991 por cáncer. El tiempo de seguimiento fue entre 6 y 28 años. El análisis encontró un HR de 0.84 (IC 95% 0.81-0.88) para muertes por todas las causas y RR 0.83 (IC 95% 0.75-0.92) para mortalidad cardiovascular en personas con consumo de 4 tazas/día. El consumo de más tazas no aumentó el beneficio y no se encontró una reducción del riesgo relativo de mortalidad por cáncer. En el análisis lineal se encontró una respuesta por dosis, con disminución del 6% de riesgo de muerte por todas las causas por cada taza adicional hasta 4 tazas. (9)

El estudio de Brown et al. (2016), a diferencia de los anteriores metanálisis, buscaba analizar la relación entre consumo de café y mortalidad en personas con historia reciente de infarto agudo al miocardio. Se hizo un análisis dosis-respuesta en estudios prospectivos. La revisión sistemática se realizó con los términos STEMI NSTEMI ACS, CAD, angina inestable mortalidad y supervivencia y café o cafeína en MEDLINE y EMBASE teniendo en cuenta trabajos entre 1946 y 2015. Sólo encontraron 2 artículos que cuantificaran el consumo de café y estratificara el riesgo por las diferentes variables de confusión. En total se reclutaron 3271 pacientes y 604 murieron. De los 3271, 686 no tomaban café y 1112 bebían poco café y 1463 eran bebedores pesados de café. Se calcularon los HR para población que no consumía café vs. consumo bajo de café (1-2 tazas/día) y consumo pesado de café (más de 2 tazas/día). Los resultados mostraron una relación inversa significativa entre consumo de café y mortalidad postinfarto. El consumo bajo de café vs. No consumidores tuvo un RR de 0.79(IC 95%0.66-0.94). El no consumo vs. consumo pesado demostró un RR de 0.54 (IC 95% 0.45-0.65). Al comparar bebedores pesados contra consumo bajo hubo un RR de 0.69 (IC 95% 0.58-0.83). Al final del estudio concluyen que el consumo habitual de café posterior a un infarto se relaciona con una reducción del riesgo relativo de mortalidad y que existe una relación dosis-efecto. La reducción de riesgo es asociada por los autores a una mejoría en la función endotelial y a una disminución en los marcadores de inflamación. (10)

Estudios y Metanálisis de 2017:

Se encontraron 7 estudios publicados en 2017 que evaluaron la relación entre consumo de café o cafeína y diferentes desenlaces de morbimortalidad. 4 de estos trabajos fueron estudios observacionales de cohortes, uno de casos y controles y uno de corte transversal donde se evaluó la relación del consumo de café y riesgo de eventos cerebrovasculares (11), riesgo de calcificación de las coronarias y eventos cardiovasculares(12), riesgo de mortalidad por todas las causas (13–15)  y variables de riesgo cardiovascular (16). El séptimo trabajo seleccionado fue un estudio tipo sombrilla que buscó la relación de consumo de café y cafeína en múltiples desenlaces de morbimortalidad a partir de la evidencia de 31 metanálisis diferentes(17).

Los estudios observacionales que evaluaron el efecto de consumo de café y mortalidad por todas las causas tuvieron resultados similares a los reportados en los metanálisis mencionados. Un estudio de cohortes de Park et al. (2017) evaluó la relación entre consumo de café y mortalidad por todas las causas en una población no estudiada hasta el momento: población no blanca de la cohorte multiétnica (MEC) incluyendo afroamericanos, nativos americanos, japoneses americanos y latinos. En total se reclutaron 185.855 participantes entre 1993 y 1996, de los cuales 58.397 fallecieron. Los resultados más relevantes fueron una reducción del riesgo relativo de mortalidad por todas las causas en personas con cualquier cantidad de consumo de café diario vs. No consumo; El HR para los participantes con consumo d 1 taza/día fue 0.88(IC 95% 0.85-91), para 2-3 tazas/día HR 0.82 (IC 95% 0.79-0.86) y 0.82(IC 95% 0.78-0.87) para más de 4 tazas/día. Esta reducción no fue estadísticamente significativa para hawaianos americanos. Adicionalmente encontraron que no hubo diferencia entre café descafeinado y con cafeína, sugiriendo que la reducción del riesgo se debe a los otros componentes del café. Como hallazgo novedoso, el consumo de 2-3 tazas al día redujo el riesgo relativo de muerte por cáncer del 8%, lo cual no había podido ser demostrado en otras poblaciones. (14)

Por otro lado, en el estudio de Gunter et al. (2017), realizado en una cohorte de 521.330 personas se clasificó el consumo de café por cuartiles, encontrando que en el cuartil más alto presentó una reducción de la mortalidad por todas las causas HR 0.88 (IC 95% 0.82-0.95) y disminución de la mortalidad por causas gastrointestinales en hombre HR 0.41 (IC 95%0.32-0.54) y mujeres HR 0.60 (IC 95% 0.46-0.78) y disminución en mortalidad por causas hepáticas en ambos sexos HR 0.20 (IC 95%0.13-0.29). Adicionalmente en mujeres hubo una disminución del riesgo de muerte cardiovascular HR 0.78 (IC 95% 0.68-0.90) y riesgo de mortalidad por enfermedad cerebrovascular HR 0.70 (IC 95%0.55-0.90). Sin embargo, hubo un aumento del riesgo de mortalidad por cáncer de ovario 1.31 (IC 95% 1.07-1.61) y mortalidad por cáncer en mujeres HR 1.12 (IC 95% 1.02-1.23). En este estudio también se evaluaron biomarcadores y se observó que en mujeres que consumían café los niveles de proteína C reactiva, HbA1c y lipoproteína eran menores, lo cual se relaciona a menor riesgo cardiovascular y menor inflamación. (15)

El hallazgo de mortalidad por enfermedad cerebrovascular en el estudio de Gunter se correlaciona con los resultados del estudio de corte transversal realizado por Lee et al. (2017) quien hizo un análisis de la cohorte HEXA (146.830 participantes koreanos entre 40 y 69 años) para evaluar la relación entre consumo de café y el riesgo de eventos cerebrovasculares. El consumo de café se categorizó como no consumo, consumo de menos de 1 taza/día, 1 a 3 tazas/día y más de 3 tazas/día. Se encontró que el alto consumo de café (3 tazas/día) disminuía las suertes de ECV en mujeres OR: 0.62 (IC 95% 0.47-0.81) y cualquier consumo de café se asoció a un menor número de ECV en mujeres jóvenes OR: 0.56(IC 95%0.42-0.76), no obesas OR: 0.53 (IC 95% 0.36-0.77), no hipertensas OR 0.52(IC 95% 0.34-0.80), no fumadoras OR: 0.58 (IC 95% 0.43-0.77) y que no consumieran alcohol OR 0.61 (IC 95% 0.44-0.84). (11)

Mientras los estudios de Guter et al. (15)y Park et al. (14)buscaron la relación entre consumo de café y mortalidad, Tetsuro tsujimoto et al. buscaron la relación entre consumo de cafeína y mortalidad por todas las causas, utilizando datos de la encuesta nacional de evaluación de salud y nutrición de EE. UU. (con 17594 participantes resultados entre 1999 y 2010), para calcular el HR de mortalidad en pacientes con consumo de cafeína entre 10 y 99 mg/día, 100 a 199 mg/día y 200mg o más/día vs. personas con consumo de cafeína menor a 10 mg/día. Encontraron que el HR para mortalidad por cualquier causa fue de 0.81 (IC 95% 0.66-1.00) para 10-99 mg/día, 0.63 (IC 95% 0.51-0.78) para 100-199mg/día y 0.69 (IC 95% 0.58-0.83) para más de 200mg/día, con lo que concluyen que un consumo entre 100 y 199 mg/día de cafeína puede tener una reducción de riesgo de 37% en mortalidad por cualquier causa. (13)

Respecto al riesgo cardiovascular y el consumo de café, encontramos dos estudios novedosos; uno realizado por Miller et al. Donde evaluaron la relación entre consumo de cafeína té o café, y su relación con calcificación de las arterias coronarias y eventos cardiovasculares. El consumo se clasificó como no consumo, ocasional (menos de 1 taza/día) y regular (más de 1 taza/día). El principal hallazgo fue la menor progresión en la calcificación de las coronarias de personas con consumo regular de té comparado con los que nunca habían tomado té. También hubo menor riesgo en los consumidores regulares de té vs. Los no consumidores HR 0.71 (IC 95% 0.53-0.95). Por otro lado, los consumidores regulares de café presentaron una mayor calcificación de las coronarias en comparación con aquellos participantes que nunca habían consumido café y los consumidores ocasionales de café tuvieron más eventos cardiovasculares que los no consumidores. Este último hallazgo difiere de los resultados de los otros estudios incluidos en esta revisión. (12)

El otro estudio, realizado por Miranda et al. (2017) fue el único realizado en Latinoamérica. Este fue un estudio de casos y controles con 557 paciente en que se evaluó la relación entre el consumo de polifenoles en café en 3 categorías: menos de 1 taza/día, 1-3 tazas/día o más de 3 tazas día. Las variables de riesgo cardiovascular evaluadas fueron: presión sanguínea, colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos, glucosa en ayuno y homocisteína. Se encontró que las suertes de presión sistólica elevada, presión diastólica elevada e hiperhomocisteinemia fueron menores para pacientes con consumo entre 1 y 3 tazas/día vs. No consumidores con OR 0.45 (IC 95% 0.26-0.78), OR 0.44 (IC 95%0.20-0.98) e 0.32 (IC 95% 0.11-0.93) respectivamente. Concluyeron que el consumo moderado de café y sus polifenoles pueden disminuir el riesgo cardiovascular por sus efectos antioxidantes, especialmente del ácido cafeico, clorogénico, felurico y p-cumarínico, lo cual puede proteger contra la aterotrombosis y la expresión de citoquina proinflamatorias.  (16)

En último lugar, tenemos el estudio tipo sombrilla de Grosso et al (2017), que es quizá el estudio secundario más grande realizado hasta el momento. Los autores analizaron todos los metanálisis sobre estudios observacionales y experimentos clínicos aleatorizados (RCT) que buscaran una relación entre café o cafeína morbimortalidad. La revisión sistemática fue realizada en MEDLINE y EMBASE con los términos café, cafeína y metanálisis hasta agosto de 2016. Incluyeron 127 artículos: 112 metanálisis sobre estudios observacionales y café, 19 de observacionales sobre cafeína, 5 de RCT en café y 4 de cafeína. Se analizaron 62 desenlaces relacionados al café y 14 a la cafeína en estudios observacionales. y 6 relacionados al café y 9 a la cafeína en RCT. (17)

En los estudios observacionales se encontró relación significativa entre café y salud en el 43% de estudios. En mortalidad por cualquier causa hubo una disminución entre la categoría con mayor consumo vs. La de menor consumo. En cáncer evidenciaron un riesgo significativamente menor de cáncer oral, cáncer de piel, de endometrio, hígado, próstata, páncreas y colon al comparar las mismas categorías de consumo. También se encontró una reducción del riesgo de enfermedad mental como Parkinson, Alzheimer y depresión. En morbilidad cardiovascular se encontró una disminución en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico y fibrilación auricular. La mayoría de desenlaces favorables se observaron con un consumo entre 1 y 4 tazas de café al día. Respecto al aumento de riesgo de morbilidad encontraron que la leucemia infantil y los abortos aumentan en las personas con mayor consumo de café. (17)

Conclusión:

La mayoría de estudios propone que el efecto benéfico del café proviene principalmente de su actividad antioxidante y antiinflamatoria, que resulta en la modulación de marcadores inflamatorios como IL-6, FNT alfa, INF gama, factor de crecimiento tumoral beta. Esta actividad se deriva principalmente del ácido clorogénico por inhibición de la tirosina fosfatasa 1B, inhibición de la expresión de genes de citoquinas proinflamatorias y modulación del NFkB; por la cafeína, los diterpenos (cafestol y kahweol) por aumento de la expresión de NADPH oxidorreductasa y las melatoidinas. También se ha descirto que el consumo de café puede alterar la microbiota, favoreciendo cierto phylum como proteobacterias, actinobacterias, bacteroidetes y firmicutes. Esto favorece un perfil anti-obeso y un efecto antiinflamatorio.  (1,2,17)

Podemos concluir que el consumo de café y su consumo incremental de hasta 4 tazas diarias puede disminuir la mortalidad por todas las causas y por causas cardiovasculares. También podemos concluir que existe un efecto benéfico del café en el riesgo de desarrollar múltiples patologías como la diabetes, cirrosis hepática, Parkinson, Alzheimer y depresión. Adicionalmente se desmienten las afirmaciones según las cuales el café podía incrementar la mortalidad cardiovascular por aumento de la tensión arterial y por inducción de taquicardia, que son efectos agudos por el aumento de las catecolaminas que se compensan por otros mecanismos y por la exposición crónica a cafeína.

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía:

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